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1 de Octubre de 2004
Neuromedicina

Síndrome por déficit de atención con hiperactividad

Los padres de los niños hiperactivos con déficit de atención suelen estar muy poco seguros sobre el tratamiento más adecuado. Los hallazgos neurobiológicos actuales aportan datos objetivos al debate.

"¿Por qué siempre cargo con las culpas cuando pasa algo?", se pregunta Pedro con amargura por enésima vez. A sus nueve años se siente permanentemente maltratado, lo mismo en la escuela que en casa: reprimendas y amonestaciones le llueven sin cesar. Ni que decir tiene que los padres y los profesores ven las cosas de manera muy distinta: el niño no para de moverse y meterse en todas las peleas. Siempre quiere encabezar los juegos y aportar nuevas ideas que confunden a los compañeros. Nadie debería extrañarse, pues, de que Pedro no tenga ningún amigo bueno. En casa la tensión es permanente; no hay forma de que se avenga a las recomendaciones y a los límites fijados.

Durante la clase no para de moverse. Apenas atiende, charla con los compañeros de pupitre o se distrae mirando por la ventana. Tarda una hora en hacer los deberes escolares, cuando los demás precisan la cuarta parte. Al final, los acaba porque su madre se sienta a su lado y le insta a terminarlos. Las notas escolares no son buenas, aunque los profesores consideran a Pedro un niño muy inteligente.

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