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1 de Enero de 2004
Olfato

Detección de feromonas

Mediante su órgano vomeronasal, los mamíferos analizan las sustancias biológicas emitidas por sus congéneres. La activación de este órgano provoca en ocasiones unas reacciones fisiológicas que favorecen la reproducción. En la especie humana, el órgano vomeronasal, poco desarrollado, no cumple ninguna función.

En 1813, Ludvig Jacobson (1783-1843) se sorprendió de la presencia de una pequeña lámina cartilaginosa alargada en la nariz de diversos mamíferos. Debajo de ese cartílago encontró un órgano desconocido hasta entonces. Los neurofisiólogos de nuestro tiempo siguen estudiando el funcionamiento y los efectos de ese órgano que inicialmente se llamó órgano de Jacobson, en honor del anatomista danés, pero al que en 1895 la sociedad alemana de anatomía le asignó el nombre de órgano vomeronasal, por estar en contacto con el vómer, una laminilla ósea vertical situada en la parte posterior e inferior del tabique de las fosas nasales.

En su artículo de 1813, que hemos encontrado recientemente en la Universidad de Agricultura de Copenhague, Jacobson destacó la importancia de su descubrimiento: el órgano se situaba a ambos lados del tabique nasal en todos los mamíferos que había observado (gato, vaca, pero, cabra, caballo, cerdo, oveja, tigre, camello, búfalo, gamo, etc.). Su compleja estructura y su gran tamaño sugerían un papel fisiológico importante.

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