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1 de Julio de 2004
Tecnología

Efectos especiales con vida propia

Los actores de cine temen la competencia que comienzan a plantearles las animaciones inteligentes elaboradas por ordenador. No deberían inquietarse menos los propios realizadores ante la posibilidad de ser sustituidos por aplicaciones informáticas.
Miles de orcos feroces marchan hacia la fortaleza donde se refugian el rey Theoden y su pueblo. Los arqueros reciben a los agresores con una lluvia de flechas; la avanzadilla cae. Así empieza la masacre de la batalla del abismo de Helm, momento álgido de la película El Señor de los Anillos, basada en la obra de J. R. R. Tolkien.
La cámara que sobrevuela la escena filma hasta 80.000 guerreros en acción. Proeza cinematográfica impensable escasos años atrás, pues ningún productor podría sufragar semejante derroche de figurantes y material. El director Peter Jackson pudo escenificar la fantasía del novelista gracias a técnicas de animación informática, avanzadas y únicas, de las que dispuso. Tales hordas guerreras sólo tienen existencia virtual, nacidas de "inteligentes" programas de ordenador y capacitadas para planificar y ejecutar, con plena autonomía, diferentes maniobras bélicas.

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