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Getty Images / peshkov / iStock

Los sujetos con habilidades cognitivas extraordinarias nos fascinan. Los genios del cálculo y los llamados «artistas de la memoria» son algunos de ellos. Y un ejemplo de ese talento extraordinario consiste en la memoria fotográfica, concepto presente en la cultura popular desde hace tiempo. No obstante, ¿qué hay de verdad en los relatos sobre individuos capaces de memorizar innumerables detalles tras una simple mirada? ¿Existen, o se trata más bien de una invención hollywoodense?

En el lenguaje técnico, la memoria fotográfica se conoce como memoria eidética. Este término describe la capacidad de evocar a largo plazo y con un alto grado de detalle información visual a la que se ha estado expuesto durante un breve espacio temporal. El contenido de tal memoria se recuerda como si se tratase de una fotografía o de la copia de un dibujo. Resulta fácil hallar en Internet casos de personas eidéticas, como el artista Steven Wilt­shire, quien supuestamente dibujó de memoria y con todo lujo de detalles la ciudad de Roma tras un corto vuelo en helicóptero sobre la capital italiana.

Sin embargo, este tipo de anécdotas sobre capacidades memorísticas espectaculares no resultan muy convincentes. Por un lado, no se han controlado experimentalmente ni las condiciones en las que sucedieron esas experiencias ni la duración de la fase de memorización. Por otro, nadie ha hecho el esfuerzo de, al menos, documentarlas. Además, los informes acerca de la naturaleza fotográfica del recuerdo se fundamentan en el testimonio de los propios memoriosos, no en procedimientos psicológicos o neurocognitivos para evaluar la capacidad mnésica de los sujetos. Así, la búsqueda de experimentos fiables con presuntos eidéticos resulta, de momento, vana.

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