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1 de Marzo de 2019
Psiquiatría

Piromanía, un trastorno poco común

Las personas que provocan fuego de manera intencionada lo hacen por diversos motivos, pero rara vez a causa de una piromanía. La mayoría de los incendiarios actúan por frustración y falta de autoestima.

Getty Images / Sankai / iStock

En síntesis

Los incendiarios son en, su mayoría, hombres jóvenes con una especial fascinación por el fuego.

La piromanía, es decir, producir incendios por sentirse atraído por el fuego es, sin embargo, un trastorno bastante infrecuente. La mayoría de los que los incendiarios presentan sentimientos de frustración o tienen sed de venganza.

Muchos incendiarios tienen dificultades sociales, viven aislados o no se sienten suficientemente valorados . Muestra un perfil semejante al que presentan los individuos con síndrome de Amok o locura homicida.

El 12 de noviembre de 1987, a las tres y media de la madrugada, llamaradas de casi 20 metros de altura golpeaban el cielo nocturno de Fráncfort del Meno. El escenario de la moderna ópera de la ciudad ardía en llamas. El viento avivaba el fuego y las chispas volaban sobre los edificios colindantes. Por la mañana, la parte del edificio que alberga el escenario despertó completamente calcinada. Aunque el telón de hierro había evitado que las llamas se extendieran al patio de butacas, la idea de que se representaría una próxima función se esfumó a partir de esa noche. La reconstrucción del centro supuso tres años y medio de trabajo. Oficialmente, los daños materiales ascendieron a más de 100 millones de marcos alemanes.

Ya en las primeras horas de la mañana tras el incendio se concluyó que el fuego había sido intencionado. Un sintecho se entregó a la policía. Estaba buscando algo que llevarse a la boca, cuando aprovechó una ventana entreabierta de la Ópera de Fráncfort para colarse en su interior. La frustración de no encontrar nada comestible en el recinto le llevó a prender fuego al revestimiento de madera con unos periódicos.

El incendio fue espectacular. Tres años después, los francforteses todavía recordaban el suceso. Pero la mayoría de los incendios intencionados solo encuentran eco en el lugar en el que suceden. Con todo, siempre suscitan preguntas: ¿qué conduce a una persona a provocar un incendio de manera intencionada y a veces incluso de forma repetida? ¿Se trata de piromanía, del puro placer de quemar? ¿O es el fuego un medio para producir los mayores daños posibles, es decir, fruto del vandalismo?

Para los científicos, la respuesta está clara: existen muchos motivos por los que se provocan incendios, pero una piromanía en sentido estricto ocurre contadas veces. A esta conclusión llegó en 2016 Lydia Dalhuisen, pro­fesora de psiquiatría forense de la Universidad de Utrecht, después de estudiar los informes psiquiátricos de presuntos incendiarios que habían actuado en los Países Bajos. Constató que la mayoría de los sospechosos eran jóvenes varones y que muchos de ellos sufrían trastornos mentales o mermas cognitivas. Investigaciones previas habían demostrado resultados semejantes. Asimismo, revelaban que los incendiarios suelen ser solteros, estar desempleados y, por lo general, aislados socialmente.

En su estudio, Dalhuisen distribuyó a los presuntos autores en cinco grupos a partir de una serie de características. El grupo más numeroso, que incluía a casi la mitad de los sujetos, estaba formado principalmente por adolescentes. Algunos de estos ya presentaban problemas conductuales antes de que cometiesen el acto delictivo y, en su mayoría, habían provocado un incendio por aburrimiento, frustración o para demostrar algo a los demás. Sobre todo se trataba de pequeños fuegos (la quema de un contenedor de basura, por ejemplo), pero, en ocasiones, habían puesto en llamas edificios enteros con objetos pirotécnicos que lanzaban por la ranura de correo de la puerta principal. Por lo general eran casas antiguas construidas en buena parte de madera.

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