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1 de Enero de 2015
Psicología social

Claves psicológicas de la ablución

En muchas religiones y culturas, el agua constituye un símbolo de purificación. Investigaciones recientes demuestran que la limpieza corporal influye en nuestras normas morales y nos ayuda a sentirnos liberados de acciones adversas del pasado.

Los musulmanes practican el abdesto, ceremonia religiosa que consiste en lavarse la cara, las manos, el cuerpo y los pies antes de orar. En muchas religiones, los creyentes ejercitan la ablución, es decir, la purificación mediante el agua. [THINKSTOCK / SHAHAIRA]

En síntesis

Existe una relación entre la limpieza corporal y los pensamientos sobre la purificación moral.

El estudio en torno a la corporización sugiere que los pensamientos, las ideas abstractas y los conceptos surgen de experiencias corporales concretas.

Los rituales con agua no solo influyen sobre los juicios éticos y morales; al parecer también tienen un efecto en ciertas funciones cognitivas.

«Antes de comer hay que lavarse las manos». Todos conocemos esta frase que nos recuerda la importancia de cuidar la higiene personal a diario. En pocas ocasiones entramos en la ducha o nos sumergimos en la bañera para relajarnos: desde pequeños se nos ha inculcado que la limpieza corporal nos defiende contra los gérmenes y las bacterias, por lo que la consideramos una garantía de salud.

Pero ¿es este el único motivo por el cual nos enjabonamos y nos remojamos con agua varias veces al día? Piénselo usted por un momento: ¿por qué se lava regularmente las manos? ¿Qué espera de ello? La mayoría de nosotros respondería: «Para evitar que mis dedos sucios transmitan alguna impureza a la comida».

Hace un par de años, los psicólogos empezaron a investigar otro aspecto de los rituales de lavado. Habían observado que las personas adscriben al hábito de lavarse y bañarse diversos efectos positivos, los cuales incluso influyen sobre la mente.

En muchas religiones, la ablución, es decir, los rituales con agua, se hallan muy consolidados. Con esta práctica, los creyentes «lavan» sus pecados: los hindúes purifican su alma con un baño en el Ganges y los cristianos se bautizan. Según se presume, Poncio Pilatos se lavó las manos ante todos para mostrar su inocencia en relación a la muerte de Jesús. En la obra Macbeth, de William Shakespeare, Lady Macbeth se lava las manos una y otra vez atormentada por la culpa después de incitar a su marido a matar a Duncan, el rey escocés.

¿Qué relación existe entre la limpieza corporal y una conciencia tranquila? El equipo de Chen-Bo Zhong, de la Universidad de Toronto, aportó datos reveladores al respecto. Pidieron a un grupo de probandos que se jabonaran las manos justo después de entrar en el laboratorio. Un segundo grupo no recibió tal advertencia. Acto seguido, todos los participantes debían valorar una serie de comportamientos que, desde el punto de vista moral, resultaban controvertidos: consumir drogas o prostituirse, entre estos.

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