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  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2015Nº 70

Neurofilosofía

El lenguaje de la neurociencia

Pensar, sentir, actuar. Numerosos filósofos creen que los neurocientíficos utilizan estos y otros términos de manera incorrecta. ¿Se trata solo de una disputa por nimiedades y sutilezas o puede un análisis lingüístico preciso evitar que la investigación emprenda caminos equivocados?

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Parece que nuestro cerebro es capaz de todo. Percibe, piensa, siente, se pone en el lugar de otro y toma decisiones. Incluso las neuronas poseen algunas de estas facultades: no solo se comunican entre sí, sino que representan objetos o mapas completos del entorno. Sin embargo, lo que en boca de muchos neurocientíficos suena casi evidente con frecuencia resulta un sinsentido desde el punto de vista de la filosofía del lenguaje.

En los últimos años, numerosos pensadores se han comprometido en la lucha contra «el embrujo del entendimiento por medio del lenguaje», como dio en denominar el filósofo Ludwig Wittgenstein (1889-1951). En su punto de mira han puesto también a los neurocientíficos. Aunque la filosofía no resuelve ninguna cuestión empírica y, en consecuencia, no puede sustituir a los experimentos científicos, ayuda a eliminar las ambigüedades. Una tarea urgente y necesaria.

Si observamos de cerca el lenguaje de los neurocientíficos, rápidamente nos percatamos de que utilizan una mezcolanza de jerga técnica y lenguaje cotidiano. Ello se debe a que la neurociencia no es una ciencia homogénea, sino un receptáculo de disciplinas muy diferentes. Muchos de sus investigadores toman prestado parte del vocabulario de otras especialidades (entre estas, la biología o la física) y lo adornan con diversos conceptos imprecisos del lenguaje coloquial. Afirman, por ejemplo, que «las neuronas disparan señales», frase que, naturalmente, debe entenderse de manera metafórica. ¿Puede llevar este modo de expresarse a interpretaciones erróneas?

Algunos filósofos así lo sostienen. Peter Janich, profesor emérito de filosofía teórica de la Universidad de Marburgo, subraya que los neurocientíficos se pierden fácilmente a causa de sus importaciones lingüísticas. Resulta problemático transferir conceptos de la ingeniería de telecomunicaciones al campo del cerebro: los potenciales de acción o la liberación de neurotransmisores se describen con frecuencia como «señales». Sin embargo, las señales pueden ser verdaderas o falsas, es decir, portan un significado, explica Janich. Solo emite señales alguien que quiere comunicar algo a otro, y el receptor, a su vez, trata de comprender el mensaje.

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