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Actualidad científica

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

  • 11/12/2018 - Neuropsicología del desarrollo

    ¿Infecciones que desencadenan trastornos mentales?

    Un estudio realizado en Dinamarca asocia la invasión de microrganismos patógenos, durante la infancia y adolescencia, con el desarrollo de la esquizofrenia y otras alteraciones de la personalidad y la conducta.

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  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2015Nº 70

Inteligencia artificial

Máquinas capaces de aprender

Mediante el reconocimiento de fotografías y el habla a partir de enormes cantidades de datos, los ordenadores con programas de aprendizaje profundo avanzan hacia la inteligencia artificial.

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Hace cuatro años, unos investigadores del hermético laboratorio Google X, en Mountain View, California, extrajeron unos 10 millones de fotogramas de vídeos de YouTube y los inyectaron en Google Brain, una red de 1000 ordenadores programados para absorber todo tipo de información, a semejanza de lo que hacen los niños. Al cabo de tres días de ­buscar patrones recurrentes, Google Brain decidió, por sí solo, que existían ciertas categorías repetitivas que podía identificar: rostros de personas, cuerpos humanos y... gatos.

El descubrimiento por parte de Google Brain de que Internet rebosa de vídeos gatunos provocó un aluvión de chanzas por parte de los periodistas. Sin embargo, el hallazgo supuso un hito que daba un nuevo impulso al aprendizaje profundo, una técnica que había nacido hacía tres decenios y que requiere de enormes dosis de datos y una colosal potencia de procesamiento para que los ordenadores aborden por sí solos problemas complejos que los humanos resolvemos casi de manera intuitiva. Entre estos, el reconocimiento de rostros y la comprensión del lenguaje.

El aprendizaje profundo resucita una idea compu­tacional más añeja todavía: las redes neuronales artificiales. Estos sistemas, laxamente inspirados en las neuronas densamente interconectadas del cerebro, tratan de remedar el aprendizaje humano modificando la fuerza de conexiones neuronales simuladas a partir de la experiencia. Google Brain, que cuenta con alrededor de un millón de estas pseudoneuronas, y de unos 1000 millones de conexiones, era diez veces mayor que cualquiera de las redes neuronales «profundas» anteriores. Andrew Ng, fundador del proyecto y en la actualidad director del Laboratorio de Inteligencia Artificial en la Universidad Stanford, ha procedido a crear sistemas de aprendizaje profundo diez veces mayores.

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