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  • Julio/Agosto 2007Nº 25
Mente, cerebro y sociedad

Adicciones

Ludopatía cibernética

Los juegos de azar y las apuestas crean dependencia. Ahora las ofertas a través de y por televisión multiplican la tentación. ¿Nos hallamos ante una amenaza social?

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Betandwin, mybet, starbet o cualquier otro nombre. Para apostar no hace falta salir de casa. Con la ayuda de las agencias de apuestas virtuales, podemos convertir en un casino la salita de estar; bastan un ordenador o la caja tonta. Podemos jugar al póquer o a la ruleta, apostar, si nos place, por un último gol del Bayern de Múnich o del Real Madrid diez minutos antes de la terminación del partido. Pero lo que en apariencia es un emocionante entretenimiento al final de la jornada laboral representa, para los expertos en adicciones, un motivo de preocupación: el acceso al juego desde casa podría multiplicar el fenómeno de la ludopatía.

¿Quién no ha tentado nunca la suerte en una apuesta sobre un resultado de la liga de fútbol o enviando un SMS con la respuesta a una pregunta en uno de los infinitos programas de televisión que ofrecen esa opción? No obstante, la tentación permanente no es el único factor de riesgo. Tobias Hayer, de la Universidad de Bremen, aclara: «En cuanto se apuesta desde casa, desaparece el factor de control social, ya que aparte del que ofrece la apuesta, nadie ve si juega y cómo lo hace. Además existen menos trabas cuando podemos apostar en pijama».

Las páginas de las casas virtuales de juego en Internet se han convertido en paraíso de ludópatas. Lo demostraron Robert Wood y Robert Williams, sociólogos de la Universidad de Lethbridge. En 2004 llevaron a cabo un estudio piloto sobre los hábitos de 1920 jugadores en línea. El resultado fue alarmante: el 42,7 por ciento de los participantes en el estudio eran jugadores con problemas de dependencia, y había un 23,9 por ciento en situación de riesgo.

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