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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Julio/Agosto 2007Nº 25

Percepción

Pensamiento mágico

Las personas con inclinación por lo extrasensorial producen frecuente desconcierto en los ensayos experimentales. No sólo descuellan en algunos tests de creatividad, sino que perciben su entorno de una forma peculiar.
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El procedimiento seguido en el ensayo es sencillo. A lo largo de un corredor de dos metros de ancho, se traza una raya negra recta, equidistante de ambos flancos. La directora del experimento conduce a una joven a uno de los extremos del pasillo y le venda los ojos. Colocando cuidadosamente un pie delante del otro, la voluntaria debe seguir la línea del suelo con la máxima fidelidad que le sea posible. Todo desvío hacia la izquierda o hacia la derecha se protocoliza meticulosamente. Antes de que la persona vendada choque con una u otra pared, se la vuelve a colocar sobre la línea central y desde allí retoma su camino.
Christine Mohr, ahora docente en psicología experimental y neuropsiquiatría en la Universidad de Bristol, diseñó ese experimento hace unos años para su tesis doctoral en la Universidad de Zúrich. En el tema de grado abordaba las bases neurofisiológicas de la creencia en los fenómenos paranormales.

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