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1 de Noviembre de 2016
Psicología

Investigación a través de Facebook

Los usuarios de Facebook son sujetos de estudio muy apreciados por los psicólogos. Sin embargo, algunas investigaciones presentan deficiencias metodológicas. ¿Se trata de una burbuja a punto de estallar?

GETTY IMAGES / KOMMERSANT PHOTO / OLEG KHARSEEV

Es el sueño de cualquier sociólogo: más de mil millones de sujetos de estudio potenciales a su disposición, de los cuales dos de cada tres proporcionan datos a diario. Informan sobre sus actividades de ocio, muestran fotografías personales, interactúan entre ellos y dejan que se les observe sin ningún tipo de reparo. Esta mina de información relativamente reciente se llama Facebook. En 2015, PubMed (motor de búsqueda de Medline, un banco de datos de artículos científicos) ofrecía tres veces más resultados relacionados con la palabra Facebook que en 2010. Y en el primer cuatrimestre de 2016 aparecieron 117 nuevas publicaciones sobre el tema, mientras que en el primer cuatrimestre de 2010 la cifra era solo de 18.

No obstante, este idilio entre Facebook y los investigadores podría terminar pronto. Si se examinan al detalle, muchos trabajos poseen un valor científico dudoso, a pesar de que la mayoría se hayan publicado en revistas especializadas con revisión por pares (expertos independientes del mismo ámbito leen cada artículo para asegurar su calidad), de que se citen a menudo y se mencionen en los medios de comunicación.

Al inicio, los científicos se enfrentaron al fenómeno Facebook con desconcierto. ¿Quiénes son los usuarios de esta red social? ¿Por qué revelan tanta información? Los métodos con los que abordaron estas preguntas también dejaban que desear. En 2012, David John Hughes­, de la Universidad de Saint Andrews, investigó 300 sujetos con un instrumento de medición que había confeccionado ad hoc. Su escala sobre el uso de Facebook constaba de seis preguntas. Con ella solo logró resultados moderados con respecto a la precisión de medición: Hughes apenas pudo explicar quién, cómo y por qué utiliza Facebook. De hecho, únicamente un 10 por ciento de las diferencias relacionadas con la conducta en la red social que se habían registrado a través del cuestionario podía atribuirse a características como la sociabilidad, neurosis o edad de los usuarios.

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