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1 de Noviembre de 2016
Psicología

Razonamiento contrafáctico

¿Y si hiciese eso? ¿Y si hubiera dicho aquello? La consideración de variantes hipotéticas nos ayuda a aprender de la experiencia, a prepararnos para el futuro y a conferir sentido al pasado.

GETTY IMAGES / CULTURA RM EXCLUSIVE / SEB OLIVER

En síntesis

Cavilamos de manera automática y rutinaria sobre nuestras experiencias. Con frecuencia imaginamos sucesos que pudieron haber ocurrido de forma distinta. Se trata del pensamiento contrafáctico.

Estos pensamientos nos permiten aprender de nuestros errores y aciertos y nos preparan para el porvenir. Otras veces nos ayudan a aceptar el pasado.

Al imaginar variantes de un recuerdo es posible que su intensidad emotiva y los juicios que nos hemos formado de él queden alterados.

A mi amigo Bertrand no le supone un gran esfuerzo imaginarse que nunca conoció a Laura, su esposa. Su encuentro aconteció en curiosas circunstancias. Por motivos laborales, Bertrand se hallaba en una ciudad extraña para él, aunque cercana a su lugar de residencia. Un conocido que casualmente visitaba en esas fechas la misma urbe le propuso ir a una discoteca situada en un barrio que, de otra manera, no habría pisado nunca.

Llegó tarde a la cita, por lo que Bertrand tuvo que guardar cola en el exterior. Era invierno y hacía frío. Junto a él, varias personas esperaban un taxi; entre ellas, Laura. Ambos ahuecaron las manos al mismo tiempo para calentárselas con el aliento. «¡Qué frío hace!», comentaron casi al unísono; casualidad que les produjo unas risas también a dúo. Se dijeron algunas frases triviales. No dio tiempo para más, pues el taxi no tardó en llegar. Laura se subió al coche y desapareció con el resto del grupo. Pero Bertrand no podía sacarse a aquella mujer de la cabeza.

A primera hora de la mañana siguiente, mi amigo esperaba, sentado en un banco, el autocar que debía llevarle a casa; se estaba retrasando. Justo delante de él, una bicicleta frenó con brusquedad al cambiar el disco del semáforo a rojo. Era Laura. Bertrand corrió hasta ella. La chica lo reconoció inmediatamente. Él la convenció para que se intercambiaran los números de teléfono. Se casaron al cabo de dos años. Ya hace nueve que conviven, y desde hace unas semanas han empezado a cambiar pañales.

Cuando cuenta esta historia, a Bertrand le resulta imposible no preguntarse qué hubiera ocurrido si su vecino no hubiese estado en la misma ciudad justo aquel día, o si él hubiera acudido unos minutos antes a la discoteca, o si el autocar de vuelta hubiera llegado a su hora, o si el semáforo no hubiera cambiado de luz y Laura hubiese seguido pedaleando y no se hubiese detenido junto a la parada de autobuses. ¿Se habrían conocido igualmente? ¿Estarían casados? La propensión humana a recordar acontecimientos pasados variando uno o dos detalles cruciales y dejando que el nuevo guion se desarrolle durante unos segundos en el misterioso reino de los «¿y si...?» se conoce como pensamiento contrafáctico. Reflexionamos sobre un acontecimiento que no es verdadero o que es contrario a los hechos.

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