Sensación de protección engañosa

Nos comportamos de manera más temeraria cuando nos sentimos seguros, según un estudio.

ISTOCK / SDAM

Las personas tendemos a tomar decisiones más arriesgadas cuando llevamos casco, incluso si este cubre la cabeza de manera superflua.

Con el pretexto de llevar a cabo un experimento de seguimiento de los movimientos oculares, Tim Gamble e Ian Walker, ambos de la Universidad de Bath, invitaron a 80 participantes a su laboratorio. Los sujetos debían inflar virtualmente un globo en la pantalla del ordenador. Cuanto más aire insuflaban, más puntos obtenían como compensación. Si el globo explotaba, se vaciaba el recuento de puntos al instante. Durante el experimento, los participantes llevaban puesto un casco de bicicleta o una gorra de béisbol como soporte del dispositivo de seguimiento de los ojos, según les explicaron los investigadores al iniciar el ensayo.

A pesar de que el hecho de cubrirse la cabeza no les iba a proteger de la pérdida de puntos en el juego, aquellos que llevaban el casco de bicicleta tendían a jugársela más y a asumir mayores riesgos. En una encuesta posterior, estos sujetos afirmaban sentirse aventureros.

En estudios anteriores, otros científicos han observado fenómenos similares con conductores de automóvil que cambiaban su estilo al volante de manera repentina cuando se ponían el cinturón de seguridad. También los jugadores de fútbol americano se mostraban más agresivos en sus ataques a los adversarios si llevaban puesto el casco de seguridad. En todos estos casos, el equipamiento protector siempre estaba relacionado con los posibles riesgos. Los nuevos resultados apuntan a que, por lo general, nos comportamos de manera más temeraria cuando nos sentimos seguros. Según los investigadores, los expertos en seguridad deberían considerar este hallazgo.

Fuente: Psychological Science, 10.1177/0956797615620784, 2016

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