Un entorno desordenado aumenta las ganas de comer

Las personas estresadas picotean más si se hallan en un lugar en el que reina el desorden.

ISTOCK / MARIA GERASIMENKO

A muchas personas les resulta difícil mantener su apetito a raya cuando se sienten estresadas. Y si en el entorno reina el desorden, resistirse a los dulces se torna una tarea aún más ardua. Científicos de la Universidad Cornell dirigidos por Lenny Vartanian investigaron el tipo de alimentos que picoteaban un centenar de mujeres de 17 a 27 años de edad mientras las hacían esperar en una cocina. Las participantes tenían a su disposición galletas, galletitas saladas y zanahorias. En unas ocasiones, el espacio se encontraba recogido; en otras, estaba repleto de platos y desperdicios. Con el fin de inducir un poco de estrés a las voluntarias, los investigadores pidieron a una parte de las mujeres que escribieran sobre situaciones en las que experimentaron que su vida se descontrolaba.

Las participantes estresadas solían comer el doble de galletas en la cocina desordenada que las participantes del grupo de control; estas habían redactado recuerdos positivos. Los investigadores concluyen que el desorden del entorno alimenta los sentimientos de pérdida de control y desamparo.

En cambio, no hallaron diferencias en relación con las galletitas saladas y las zanahorias. Tampoco influía el estado de la cocina ni el grado de estrés de las participantes sobre su conducta alimentaria. Por ahora se desconoce si el estrés y el desorden aumentan la apetencia de dulce también en los hombres.

Fuente: Environment and Behavior, 10.1177/0013916516628178, 2016

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