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  • Marzo/Abril 2018Nº 89

Psicoterapia

Compartir el tratamiento

El trabajo psicoterapéutico con grupos de pacientes beneficia a los afectados tanto como las terapias individuales en un gran número de trastornos psicológicos.

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La psicoterapia grupal cuenta con una dilatada tradición. No obstante, su aceptación resulta aún limitada: cuando se pregunta a pacientes con un trastorno psicológico si prefieren que les traten a solas o junto con otras personas, la mayoría se decanta por la primera opción. Muchos creen que se recuperarán antes si no tienen que compartir el terapeuta con otros sujetos. Quizás el recelo a este método de tratamiento provenga, en parte, de que a lo largo de la vida experimentamos, a veces, sucesos desagradables dentro de un grupo. La exclusión, el acoso y la obligación de tener que adaptarse son sensaciones que están presentes con bastante frecuencia. Sin embargo, los conocimientos actuales demuestran que este escepticismo hacia la psicoterapia grupal resulta infundado. Los pacientes que optan por este tipo de tratamiento se sienten tan satisfechos como los usuarios de una terapia individualizada.

La psicoterapia grupal se puso en práctica a principios del siglo pasado de manos del psicólogo Joseph Pratt (1910-1979), a quien se considera el pionero de este tratamiento. Pratt instruía a sus pacientes con tuberculosis y procedentes de clases sociales desfavorecidas sobre la enfermedad que padecían; era una especie de procedimiento precursor de lo que sería el trabajo psicoeducativo grupal. Diversas escuelas de psicoterapia desarrollaron esta idea. Muchos psicoanalistas, a diferencia de Sigmund Freud (1856-1939), reconocieron el potencial del grupo y pusieron en marcha el denominado análisis grupal.

Los fundamentos esenciales de la teoría grupoanalítica los conceptualizó Sigmund H. Foulkes (1898-1976), psiquiatra y psicoanalista alemán emigrado durante la Segunda Guerra Mundial y que trabajó en el británico Hospital Militar de Northfield. Paralelamente, se desarrollaron planteamientos grupales dentro de los procedimientos terapéuticos humanísticos, sobre todo en el psicodrama. Su fundador, Jakob Levy Moreno (1889-1974), fue el primero en acuñar el término «psicoterapia grupal». Aunque el método llegó más tarde a la terapia conductual, hoy en día se emplea de manera generalizada.

El poder del colectivo

A partir del movimiento del 68, los tratamientos grupales fueron ganando fama. El psicoanalista Horst-Eberhard Richter (1923-2011) publicó en 1972 su éxito de ventas Die Gruppe («El grupo»), con el subtítulo, «La esperanza de un nuevo camino para liberarse uno mismo y liberar a los demás». El aprecio de la propia esencia de la comunidad encajaba con el espíritu de la época. Sin embargo, la euforia fue disminuyendo durante las siguientes décadas, fenómeno que el politólogo estadounidense Robert Putnam atribuyó al creciente individualismo social. Pero en la actualidad, las políticas sanitarias tratan de promover de nuevo las terapias grupales. En vista de la gran demanda de psicoterapia y las largas listas de espera, es necesario mejorar la atención a las personas con trastornos psicológicos.

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