Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Marzo/Abril 2018Nº 89
Syllabus

Psicología de la sexualidad

Sadomasoquismo, ¿un trastorno sexual?

A pesar del éxito de novelas eróticas como Cincuenta sombras de Grey, las parejas que viven abiertamente sus fantasías sadomasoquistas ­continúan estando mal vistas. ¿Se diferencian de otras personas con gustos eróticos más comunes?

Menear

Imagine que se encuentra en la sobria sala de exploración de un laboratorio frente a una pantalla que reproduce una película pornográfica. Su cuerpo se encuentra cableado: los electrodos del pecho y de las yemas de los dedos monitorizan su frecuencia cardíaca y la conductividad de la piel; sus genitales se hallan conectados con un sensor que mide la excitación sexual. Además, un fino cable que sale desde su brazo conduce directamente a un estimulador eléctrico. Sobre la pantalla del televisor se iluminan tres pequeñas luces que muestran señales de manera aleatoria: la primera anuncia una elevada probabilidad de recibir una descarga eléctrica; la segunda, también, pero con la diferencia de que solo si su excitación sexual no sobrepasa cierto valor, y la última señal lumínica no tiene consecuencias.

Lo que parece un bizarro relato erótico es la descripción de un experimento psicológico llevado a cabo en 1983 por el investigador en sexología David Barlow, de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany. Junto con sus colaboradores, exploraba cómo reaccionaban 12 sujetos masculinos ante el condicionamiento del miedo. La anticipación de los estímulos dolorosos no parecía interferir en la activación sexual, por el contrario, ante la señal de la primera y la segunda luz aumentaba brevemente el volumen del pene de estos sujetos, para gran sorpresa de los propios participantes, quienes habían predicho el efecto contrario. Este resultado estaba en rotunda oposición a la visión imperante de la época: se esperaba que el miedo provocase la pérdida del deseo sexual.

Cabe señalar que Barlow ocupa una posición dudosa dentro de la investigación sobre sexualidad (entre sus intereses científicos se encontraba el «tratamiento» de los homosexuales). Con todo, su estudio muestra que no solo las sensaciones positivas (como la alegría o la seguridad) pueden asociarse con la activación sexual, sino que también el miedo y la tensión son capaces de actuar como estimulantes en un contexto adecuado.

Jugar con el poder y el dolor

Algunas personas contemplan el juego de poder, subordinación y dolor como algo habitual en su sexualidad. Luna*, de Hamburgo, conoce el nombre común: BDSM. «Hace tiempo que tenía fantasías e ideas de este tipo, pero no fue hasta hace ocho años que conocí este concepto», explica. Se trata de la abreviatura para la expresión «Bondage [«juego con cuerdas»] y Disciplina; Dominancia y Sumisión, Sadismo y Masoquismo». Este concepto reúne diversas preferencias sexuales, las cuales a simple vista se antojan violentas y brutales. Muchas de estas prácticas parecen oponerse a los valores liberales de autodeterminación e igualdad de derechos. Numerosos sadomasoquistas permiten que les azoten y estrangulen; que les aten y les amordacen. Algunos encierran a sus parejas sexuales en jaulas metálicas, las torturan sujetando pinzas de tender la ropa en partes sensibles de la piel o les niegan el orgasmo.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados

Revistas relacionadas

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.