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Sueños de Julio Verne

Ilusiones ópticas reales y fantásticas del padre de la ciencia ficción.

Aunque resulta muy difícil observarlo a simple vista, los bordes superior e inferior del disco solar parecen ser, respectivamente, verde y rojo, en cada puesta de sol. [BROCKEN INAGLORY / CREATIVE COMMONS CC BY-SA 3.0]

Un artículo explosivo, publicado en The New York Times a finales del año pasado, revelaba que el Pentágono había patrocinado un programa secreto para la investigación de ovnis. La pasmosa iniciativa del Gobierno estadounidense dio comienzo en 2007 y, según las fuentes del Departamento de Defensa consultadas por el periódico, concluyó en 2012 (aunque en el reportaje se indicaba que el programa continúa vivo, pero sin financiación).

La milicia de Estados Unidos ha negado de forma reiterada la existencia de ovnis, por lo que no ha causado sorpresa que la indagación de pruebas sobre encuentros extraterrestres haya fracasado hasta la fecha. De hecho, la mayor parte de los astrónomos opina que los desconcertantes avistamientos en el cielo, de los que han dado noticia pilotos y otros miembros de las fuerzas armadas, podrían explicarse a partir de efectos ópticos como «espejismos solares» u otros fenómenos singulares, entre los que destacan los «destellos verdes».

Desde hace tiempo, las ilusiones ópticas, naturales o de creación humana, han fascinado tanto a militares como a un sinfín de civiles, entre ellos, el padre de la ciencia ficción: Julio Verne (1828-1905), autor de novelas de aventuras como De la Tierra a la Luna o Veinte mil leguas de viaje submarino. De tal modo las ilusiones ópticas excitaron la curiosidad del escritor, que fueron clave en varias de sus célebres novelas.

Verne ha dejado una profunda impronta. Su influencia no solo se aprecia en el movimiento surrealista y en la estética steampunk, sino que también ha servido de inspiración para personajes como el cosmonauta Yuri Gagarin, el oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau y el explorador del Antártico sir Ernest Henry Shackleton. Una de las razones de la permanencia y extensión del legado verniano radica en la tenacidad concienzuda del novelista para informarse sobre las fronteras tecnológicas de su tiempo. Sus obras de ficción se fundan y alzan desde la investigación científica coetánea. Además, las indagaciones científicas de Verne no se ciñeron a la balística, la aerodinámica o la biología marina (los tres temas con los que más se asocia su fama); en vez de ello, se extendieron a los dominios de la óptica, la percepción y la ilusión. Al menos tres de sus textos se erigen como precursores sobresalientes de lo que podríamos llamar «neurociencia ficción»: El rayo verde, Los hermanos Kip y El castillo de los Cárpatos. Para celebrar los 190 años del nacimiento de Julio Verne (nació el 8 de febrero de 1828), repasamos aquí la realidad y la ficción de las ilusiones ópticas que utiliza en sus obras.

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