El pensamiento de los demás

Cómo aprenden los niños a atribuir pensamientos y sentimientos a las otras personas? Los logros en la edad preescolar abren su entendimiento a perspectivas completamente nuevas

Max ha escondido una tableta de chocolate en el cajón de la cocina, pero su madre la guardó en el armario sin que él lo sepa. ¿Dónde buscará Max el dulce? A partir de los 5 años, los niños indican que en el antiguo escondrijo. Los de menor edad, creen que mirará en el armario. [SOLSTOCK/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

En síntesis

Ponerse en el lugar de otra persona, capacidad conocida como teoría de la mente, supone una habilidad compleja. Permite comprender el lenguaje no literal, así como leer los pensamientos y los sentimientos en los ojos de los demás.

Una teoría de la mente avanzada se desarrolla a lo largo de la edad preescolar. La mayoría de los niños de entre 6 y 7 años comprende que alguien puede creer algo erróneo. Más tarde, entienden que dos personas pueden percibir una misma situación de forma distinta.

Algunos componentes de la capacidad de empatizar disminuyen con la edad. Las personas mayores suelen presentar más dificultades para leer pensamientos y sentimientos en los ojos de los demás y para reconocer la ironía.

Ironía, sarcasmo, bromas y metáforas. Son algunas de las variedades de lenguaje no literal que utilizamos para expresar algo diferente a lo que decimos. En ocasiones, incluso todo lo contrario. Entenderlo de manera correcta no siempre resulta fácil; sobre todo para los niños. La habilidad cognitiva necesaria para ello se conoce como teoría de la mente.

En concreto, este término se refiere a la capacidad de empatizar con los pensamientos y sentimientos de las demás personas. Solo cuando esta competencia se halla suficientemente desarrollada, los niños comienzan a comprender que lo que se expresa no siempre se corresponde con lo que se quiere decir, wue en ocasiones se divulgan cosas por descuido o que se hacen suposiciones erróneas. Un aspecto parcial de la teoría de la mente también comprende la capacidad de leer el pensamiento y los sentimientos en la zona de los ojos.

Como sabemos hoy, todo ello se encuentra estrechamente ligado a la consecución de determinados logros en el desarrollo infantil durante la edad preescolar. Por ejemplo, para los niños de 3 años, el pensamiento todavía es una especie de copia de lo que hay a nuestro alrededor, mientras que a los 5 años, por lo general, entienden que nuestras creencias dependen de lo bien informados que estemos sobre el entorno: si a alguien le falta cierto conocimiento, puede suceder que crea algo que no se corresponde con los hechos.

Si, por ejemplo, el pequeño Max esconde una tableta de chocolate en el cajón de la cocina y se va a jugar, y, a continuación, su madre la deposita en el armario sin que él lo sepa, ¿dónde buscará Max el chocolate cuando regrese de jugar? De manera errónea, supondrá que continúa en el cajón. Cuando se le plantea a un niño de 5 años una situación similar, por lo general, la resuelve de forma correcta. En cambio, los niños de menor edad todavía no comprenden que las personas pueden creer algo erróneo, de modo que ignoran que Max, a diferencia de ellos, no conoce la nueva ubicación del chocolate.

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