¿Qué comportan las normas de alimentación estrictas?

PROSTOCK-STUDIO/ GETTY IMAGES/ ISTOCK

Con poco azúcar, sin gluten, sin hidratos de carbono, sin grasa, vegano, crudo, un máximo de 1500 calorías al día o una sola comida diaria: muchas personas se autoimponen un plan de alimentación muy riguroso. A diferencia de lo que ocurría en otras épocas, ahora casi todo el mundo come lo que quiere. Algunos consumidores esperan que su dieta especial les brinde una vida más larga; otros buscan adelgazar, y unos más tener una buena conciencia.

Según el filósofo francés Georges Bataille (1897–1962), cada cultura se define por una serie de prohibiciones y la consiguiente transgresión colectiva. Así, la aspiración de comer con moderación, por ejemplo, en Navidades, Semana Santa o como norma general nos lleva a renunciar, en la medida de lo posible, a las grasas y a los dulces. Pero, en cierto modo, toda prohibición pide a gritos su propia transgresión. Y la comida no iba a ser menos.

El punto de vista de los expertos en nutrición no contradice la esencia de esa afirmación. De hecho, el organismo asimila sin ningún problema numerosas recompensas que se consideran poco saludables. Además, la clasificación de los alimentos en saludables y no saludables, buenos y malos, no está tan clara como se suele creer. No existe una única alimentación saludable que favorezca a todos por igual. Las investigaciones demuestran que cada persona metaboliza los nutrientes de manera muy distinta. Por ejemplo, a algunas les aumentan los niveles de insulina cuando comen tomate del mismo modo que a otras cuando ingieren dulces.

En Occidente, hace ya bastante tiempo que vivimos en una sociedad opulenta, circunstancia excepcional en la historia de la humanidad. La disponibilidad de más alimentos de los necesarios ha favorecido que nuestra esperanza de vida se duplique. Por tanto, al menos en las naciones occidentales, para la mayoría de la población se dan las condiciones básicas para que la alimentación sea sana. Así pues, la forma de comer más o menos saludable de cada persona en particular no es más que la guinda del pastel. Si se compara con la trascendencia de tener una alimentación equilibrada, el efecto de esa dieta sobre la salud es más bien escaso.

Además, seguir una disciplina demasiado inflexible con las comidas presenta inconvenientes. En el caso del médico estadounidense Steven Bratman, las normas de alimentación autoimpuestas se convirtieron en una auténtica obsesión para él: «Me volví tan "especialito" que solo comía verduras de cultivo propio cosechadas como mucho 15 minutos antes de consumirlas. Seguía una dieta plenamente vegetariana; masticaba cada bocado 50 veces y comía siempre en un sitio tranquilo; es decir, yo solo».

En el año 1997, Bratman acuñó el término «ortorexia nerviosa» (en referencia al modelo de la anorexia nerviosa) para describir su problema. Las personas con ortorexia nerviosa no se fijan en la cantidad de comida, sino que se obsesionan con la calidad de los alimentos. Con todo, la ortorexia prácticamente acaba de empezar a investigarse, por lo que todavía no tiene el estatus de diagnóstico oficial.

Pero sí se sabe que unas normas de alimentación estrictas pueden poner en marcha un círculo vicioso. Igual que Bratman, muchas personas que se preocupan en exceso por su salud intentan seguir una dieta especial a toda costa. Si no lo consiguen, suelen imponerse reglas cada vez más estrictas. En general, las investigaciones demuestran que cuanto más rígida es la conducta alimentaria, más probables son los atracones en los que se come todo aquello «prohibido». Por esa razón, las dietas extremas casi siempre están condenadas al fracaso. A veces, constituyen incluso la puerta de entrada a un trastorno alimentario. Las personas con conductas alimentarias ortoréxicas presentan un mayor riesgo de sufrir anorexia o bulimia.

Por otro lado, esa conducta alimentaria «correcta» parece tener ciertos rasgos de corte religioso. Desde el punto de vista científico, no existe una única alimentación correcta. Y, desde luego, no hay ninguna que nos prometa la redención ni la inmortalidad.

Puedes obtener el artículo en...

También te puede interesar

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.