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El cerebro bajo el agua

La práctica del buceo nos permite descubrir un mundo de silencio y serenidad. Sin embargo, no es un medio natural para el ser humano. Deben conocerse los efectos de la presión y de los gases que se respiran para evitar accidentes de inmersión y sus consecuencias en el sistema nervioso central.

© fotolia / Frank Waßerführer

El grupo de submarinismo se prepara. Los seis buceadores han saltado del barco. Cada uno comprueba el buen funcionamiento del manómetro indicador de la presión del gas en la botella, que la máscara se halle bien asentada y que el chaleco de estabilización se encuentre debidamente ajustado. El más impaciente ya ha desaparecido de la superficie. Uno tras otro se hunden en el mundo submarino; solo las salvas de burbujas que liberan al respirar delatan su presencia a quienes permanecen a bordo. Descienden con lentitud. Un primer banco de peces payaso; algunas anémonas. El guía y monitor de los submarinistas señala con el dedo a un congrio. Los demás se acercan para observarlo, incluso lo fotografían. Luego, una tortuga de mar. Siguen bajando. Una morena. Una raya. Aguardan algunos minutos por la espera de rigor, mientras «aletean» con lentitud. La visibilidad es excelente. La inmersión se anuncia magnífica.

Los buceadores se mantienen a 30 metros de profundidad. El monitor se asegura de que todo va bien dirigiéndose a cada uno de ellos. Estos responden formando una «o» con el pulgar y el índice de la mano a la vez que alzan los otros tres dedos para indicar: «Ok, todo bien». Continúan bajando. El objetivo es llegar a 40 metros de profundidad. De repente, el monitor observa que Pierre hace una, dos, hasta tres veces seguidas la señal de «Ok» sin que se la haya solicitado. Sus movimientos empiezan a resultar extraños. No hay lugar a dudas: Pierre es víctima del mal de las profundidades. Es necesario que ascienda lo antes posible, pero respetando los indispensables descansos de descompresión. ¿Qué le pasa a Pierre? ¿A qué se debe ese mal de las profundidades? ¿Por qué es importante que no suba demasiado rápido a la superficie? Para entenderlo, sigamos las modificaciones que sufre el organismo de Pierre a medida que desciende bajo el agua.

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