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Revisión científica de los tratamientos

La medicina basada en datos probatorios exige que los médicos prescriban solo aquellos tratamientos fundados en pruebas científicas. Sus críticos argumentan que los supuestos estudios objetivos aparecen, a menudo, sesgados. ¿Qué criterio debe seguirse?

© Dreamstime / Marazem (medicamentos); © FOTOLIA / media_ag (hombre de vitruvio)

Un par de martillazos resueltos servían al médico para introducir una aguja de veinte centímetros de longitud por encima de la órbita ocular hasta el cráneo del paciente. A continuación, movía el largo utensilio quirúrgico en el interior del cerebro hasta que consideraba que había destruido suficiente tejido nervioso enfermo. El crudo método del «pica-hielo», que se empleaba para tratar los casos de psicosis maniaco-depresivas y de esquizofrenia, reportó al neurólogo portugués Egas Moniz (1874-1955) el premio Nobel en 1949. La lobotomía, nombre que recibiera la operación, se extendió por todo el mundo: solo en Estados Unidos los médicos utilizaron hasta los años ochenta del siglo pasado dicho procedimiento en 40.000 pacientes; de hecho, durante más de veinte años se ha considerado una intervención eficaz. Sin embargo, la lobotomía destruyó la vida de miles de personas. Muchas perdieron los estímulos y la capacidad de planear acciones a causa de la operación. Sus sentimientos se aplanaron; manifestaban indiferencia y apatía.
Los errores terapéuticos existieron y seguirán existiendo en todos los ámbitos de la medicina. Otro trágico paradigma lo protagonizó el pediatra Benjamin Spock (1903-1998). Durante los años cincuenta, dicho médico recomendó tumbar a los lactantes boca abajo (decúbito prono), porque en esta posición dormían mejor. No fue hasta 1988 que se procedió al análisis sistemático de los estudios existentes sobre el tema. Según los resultados, los bebés que dormían boca abajo presentaban una probabilidad tres veces mayor de sufrir muerte súbita que los que dormían en una posición distinta. Hoy se piensa que este desatinado consejo médico segó la vida de miles de niños.

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