La mente que hay en la máquina

Las redes neuronales artificiales permiten crear modelos del cerebro. Pero ¿tienen los algoritmos de aprendizaje automático el potencial de producir estados de consciencia?

¿Podrán algún día las máquinas tener consciencia como los humanos? [GREMLIN/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

En síntesis

Los filósofos y los eruditos llevan milenios reflexionando sobre el enigma de la consciencia. En la actualidad, la neurociencia trata de explicar las vivencias subjetivas mediante procesos cerebrales.

Combinando los conocimientos de la teoría neurocientífica, la biología y la informática es posible crear modelos computacionales con cierto grado de autorreferencialidad.

Hoy en día, esos modelos todavía se encuentran muy lejos de su referente humano, pero algún día podrían alcanzar el nivel cognitivo de algunos animales.

En una habitación cerrada se encuentra una persona con la que nose p uede hablar. La única forma de comunicarse con ella es mediante mensajes escritos en chino a través de la ranura de un buzón. ¿Es posible averiguar de esta manera y sin ningún tipo de dudas que esa persona entiende el chino? Podría ser que, simplemente, busque la respuesta adecuada al mensaje que ha recibido en un diccionario. Para los observadores externos resulta imposible percibir la diferencia. Con la misma escasa certeza puede responderse a la pregunta de si un ser vivo posee consciencia o se limita a imitar un comportamiento determinado.

El filósofo estadounidense John Searle ilustró esta idea con el ejercicio mental denominado «la habitación china». Esta escena muestra una de las mayores dificultades en la investigación de la mente humana: su carácter subjetivo. Está claro que tenemos una percepción propia y que, por inferencia, podemos atribuir consciencia a las demás personas, pero es imposible sentirse como otro congénere o cualquier otro ser. Con todo, ello no impide que los científicos intenten desentrañar los enigmas de la consciencia. De hecho, tres ramas de conocimiento se han dedicado intensamente a este tema, en su mayor parte trabajando aisladas entre sí: la filosofía, la neurociencia y la informática. Si bien se trata de disciplinas muy diferentes, parece muy prometedora la idea de combinarlas para llegar al fondo de uno de los misterios que más se le resisten a la humanidad: ¿cómo se origina la consciencia?

La filosofía es, con diferencia, la más antigua de estas tres ciencias. Hace más de 2000 años, el sabio griego Aristóteles estaba convencido de que los humanos eran el único ser con un alma racional. Los animales, en cambio, poseían únicamente los instintos necesarios para sobrevivir. También hoy hay quienes consideran que la autoconsciencia es exclusiva de las personas.

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