Desde el centro del cuerpo

El tubo digestivo contribuye al estado de ánimo gracias a la red nerviosa intestinal y a sus numerosas comunicaciones con el cerebro. La psicoterapia aprovecha esa vía para combatir las enfermedades digestivas.

© DREAMSTIME / RICHARD NELSON

En síntesis

Las funciones del tubo digestivo son reguladas por el cerebro abdominal, una extensa red nerviosa que contiene más neuronas que la médula espinal.

Entre el cerebro abdominal y el sistema nervioso central existen numerosas comunicaciones neuronales. Por esa razón, la comunicación entre la psique y la actividad digestiva resulta recíproca.

Las conexiones sufren alteraciones funcionales en ciertos trastornos, entre ellos, el síndrome del intestino irritable. Puede tratarse con psicoterapia e hipnosis.

Cientos de millones de neuronas regulan la actividad intestinal de nuestro cuerpo. En su conjunto forman el cerebro abdominal o, en jerga científica, el sistema nervioso entérico (SNE). Se trata de la colección más grande de neuronas fuera del sistema nervioso central: incluso superan en número a las células nerviosas de la médula espinal. En función de la necesidad, ejecutan el programa requerido (por ejemplo, la digestión) u ordenan al intestino que descanse. Cuando dormimos, el cerebro abdominal desencadena movimientos ondulantes rítmicos en el tubo digestivo, los cuales recuerdan a los movimientos oculares rápidos de la fase del sueño REM.

Con todo, el cerebro abdominal pertenece, en realidad, al sistema nervioso autónomo, es decir, al conjunto de neuronas que regulan las funciones corporales elementales y que, por tanto, no se encuentran sometidas a la influencia directa de la voluntad o de la conciencia. A pesar de ello, se asemeja en muchos aspectos al sistema nervioso central. En el abdomen existen tres tipos de células nerviosas: las neuronas sensitivas que registran los estímulos sensoriales que entran; las interneuronas, las cuales actúan como estación de relevo de la actividad de otras neuronas, y las motoneuronas, que controlan los movimientos de los órganos digestivos. Además, los nudos nerviosos (ganglios) del SNE se conectan de forma parecida a los del encéfalo y a los de la médula espinal, con el objetivo de vehicular y procesar las informaciones.

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