Mutaciones responsables del edema cerebral

Un defecto en el transporte de cloruro a través de los astrocitos parece causar la acumulación de agua propia de los edemas cerebrales.

El edema cerebral, una complicación neurológica muy grave, puede darse en numerosas alteraciones: traumatismos, hemorragias o gliomas. A nivel general, se trata de un exceso de fluido en los tejidos cerebrales, lo que lleva a un aumento del volumen del cerebro. Ya que el cráneo ejerce de barrera física, se produce un incremento en la presión intracraneal, fenómeno que conlleva una disminución de la perfusión sanguínea del encéfalo y, en última instancia, la muerte (el tejido cerebral es muy sensible a la falta de oxígeno o anoxia).

Por su parte, los astrocitos, las células de la glía más numerosas y que desempeñan una función clave en el mantenimiento de la homeostasis de fluido, se comunican de forma continua con las neuronas, responsables de la actividad eléctrica cerebral. Esa actividad eléctrica comporta un desequilibrio iónico y osmótico, ante el cual los astrocitos reaccionan: desplazan los iones y el fluido hacia los vasos sanguíneos, los cuales actúan como auténticos desagües. Además, la respuesta astrocitaria incluye una activación de mecanismos de control del volumen celular. Estos, para su puesta en marcha, requieren del movimiento de iones como potasio y cloruro.

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