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Vencer el dolor sin que pique

Encuentran la explicación a un frustrante efecto secundario de algunos analgésicos: el picor.

GETTY IMAGES

Millones de personas se benefician de opiáceos (la morfina y codeína) para aliviar el dolor, pero a menudo ese efecto se acompaña de un intenso picor. En algunos casos, la irritación resulta tan molesta que los pacientes optan por reducir el uso de analgésicos. Un estudio publicado en octubre de 2011 en la revista Cell ha encontrado una posible explicación.

El cerebro dispone de cuatro tipos principales de receptores que responden a los opiáceos; cada tipo se compone de diversas variantes estructurales, las isoformas. La mayoría de los opiáceos son inespecíficos, lo que significa que se unen a todas las isoformas. Eso lleva a un alivio poderoso del dolor, aunque no se sabe exactamente por qué.

Un grupo liderado por Zhou-Feng Chen, de la Universidad de Washington en Saint Louis, mostró que solo una isoforma de un receptor opiáceo es responsable del comezón y no se halla implicado en el dolor. Según su estudio, ratones de una variedad genética que contiene menos de esos receptores concretos no se rascaron cuando se les administró un opiáceo, pero sí exhibieron los típicos signos conductuales de alivio del dolor (se estremecían menos cuando los investigadores les tiraban de la cola).

Se trata del primer paso para crear fármacos que no obliguen a los pacientes a escoger entre escozor o dolor.

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