Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2007
Neurobiología

Anatomía del cerebelo

Compete al cerebelo la coordinación de los movimientos. Pero nos hallamos lejos de conocer los mecanismos subyacentes de esa y de otras funciones que cumple.
gehirn & geist / MEGANIM
La neuroanatomía abarca el sistema nervioso en su plenitud, desde la médula espinal hasta el lóbulo frontal de cerebro. Sus cultivadores tienen, sin embargo, particular debilidad por el cerebelo. Ese cerebro pequeño, si nos atenemos a su etimología (cerebellum), constituye una de las partes mejor estructuradas del encéfalo.
Lo mismo que en el cerebro, también en el cerebelo hay dos hemisferios unidos en su parte central. La zona de contacto evoca la forma de una lombriz de tierra, de donde le viene su denominación de vermis cerebeloso (Vermis cerebelli). En la cara superior del cerebelo sobresale el «gusano» entre los dos hemisferios, mientras que en las caras inferior y posterior se halla profundamente hundido. Los anatomistas han dado en llamar vermis superior o montaña del cerebelo a la cara superior; a la inferior, vermis inferior o valle del cerebelo.
La superficie del cerebelo aparece plegada. Los plieguecillos del cerebelo, finos y regulares, se conocen con el nombre de hojas, folia en latín. Si se hace un corte longitudinal del cerebelo se comprende el nombre porque las percibimos unidas a las ramas de un árbol. La estructura blanca y visible de la superficie del corte constituye el árbol de la vida (Arbor vitae).

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.