Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Poesía y locura

Soñador, poeta, loco. Esa imagen de Friedrich Hölderlin se habían formado sus contemporáneos. Hace 200 años, Ferdinand Autenrieth, afamado médico de Tubinga trató al vate desquiciado a lo largo de casi ocho meses, hasta acabarlo de hundir en la locura.
"Al pobre Holterling se lo han llevado hoy a casa de sus padres. Ha intentado con todas sus fuerzas tirarse del coche, pero el hombre que estaba a su cuidado se lo ha impedido. Holterling gritaba que iba secuestrado, forcejeaba y arañaba al cuidador con sus uñas extraordinariamente largas, quien acabó sangrando por todas partes."
La condesa Caroline von Hessen-Homburg conocía sólo de oídas la suerte que había corrido Friedrich Hölderlin cuando escribía con esa viveza a su hija que vivía en Berlín. El error introducido en el apellido del poeta (la carta estaba redactada en francés) carecía de relevancia en un tiempo en el que la uniformidad y la normativa dejaban mucho que desear. Pero la dama también se equivocó en otros detalles.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.