Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Infravaloración del autismo

Sobre los autistas abundan los clichés: discapacitados mentales, sin poder llevar una vida plena, etcétera. La investigación comienza ya a emplear otro lenguaje. En su mayoría, difieren muy poco de los demás.

"Objetivamente consideradas, muchas cosas parecen distintas de como uno creía que eran en principio."
— Holger Carstensen, afectado del síndrome de Asperger

Un pequeño test para entrar en calor: usted ve a un niño llorando ante una casa en llamas. Tiene los brazos caídos, pegados al cuerpo. Lleva el miedo reflejado en el rostro. ¿Qué sensación experimenta usted? La mayoría de los observadores pueden intuir qué está sintiendo el niño, por la sencilla razón de que también ellos experimentan a menudo emociones semejantes. En breve, no les es desconocido el sentimiento de “compasión”.

A los autistas el vulgo les considera incapaces de experimentar tales reacciones emocionales. Parece, sobre todo en contextos sociales y emocionales, que vivieran aislados en su propio mundo. Se les tiene por incapacitados porque se supone que, en determinadas circunstancias, no pueden desenvolverse tal cual lo haría un ser humano. Una imagen estereotipada que hunde sus raíces en los niños autistas, que a veces evidencian cierto retraso mental y muestran ciertos comportamientos extremados.

La industria cinematográfica ha popularizado una imagen algo distinta. Desde el tipo “Rain Man” (en la película del mismo nombre protagonizada por Dustin Hoffman) hasta el tipo “Linda” (de la película “Snow Cake”, protagonizada por Sigourney Weaver). Ambos poseen cualidades extraordinarias y limitaciones harto llamativas. A los no autistas les resulta casi imposible entender por qué un adulto (Raymond Babbitt en “Rain Man”) se enfurece cuando se ve incapaz de comprar unos calzoncillos en su supermercado favorito.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.