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Correlación entre obesidad y dolor de oídos

Las infecciones del oído medio son comunes en la infancia. Las investigaciones llevan a conjeturar que estas infecciones bacterianas no sólo causan dolor; pueden provocar alteraciones en el sentido del gusto y aumentar el riesgo de obesidad.
Clot Carre
Las infecciones del oído medio --enfermedad común en la infancia-- afligen a uno de cada cuatro niños antes de que cumplan los tres años. Las investigaciones llevan a conjeturar que estas infecciones bacterianas no sólo causan dolor. Pueden provocar alteraciones en el sentido del gusto y aumentar el riesgo de obesidad.


Linda Bartoshuk, de la Universidad de Florida, estudia la repercusión de la percepción de los sabores en la salud, Por investigaciones anteriores, sabía que las infecciones del oído medio pueden lesionar el nervio chorda tympani (nervio de la cuerda del tímpano) portador de información de la punta de la lengua al cerebro. Bartoshuk deseaba saber si tal lesión podría tener otros efectos sobre la salud. Y proporcionó cuestionarios a 6584 asistentes a una serie de conferencias científicas.


Bartoshuk descubrió con sorpresa que los sujetos con una historia de infecciones del oído medio, con diagnósticos que iban de moderados a graves, presentaban una frecuencia relativa de obesidad de un 62 por ciento mayor que en la de los restantes encuestados. Los datos se aportaron en el congreso de Asociación Norteamericana de Psicología en agosto pasado. Desde esa fecha ha confirmado esta correlación valiéndose de tres grandes bases de datos que mantienen la Universidad de Wisconsin-Madison, la Universidad de Minnesota y el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias (NCHS). Bartoshuk apreció también un vínculo entre las tonsilectomías, que hasta hace unos veinte años era practicadas a menudo como tratamiento de las otitis, y la obesidad: los niños de edades comprendidas entre 6 y 11 años a quienes se les extirparon las amígdalas tenían una probabilidad un 40 por ciento mayor de convertirse en obesos que los otros chicos.
"Puesto que esos niños sufren más frecuentemente de los oídos o de otras enfermedades que los otros, cabría inferir que serían más pequeños", explica Howard Hoffman, investigador del Centro de la Sordera y Desórdenes de la Comunicación, que examinó los datos del NCHS. "Pero no es eso lo que ocurre".


Dado que las infecciones de oído preceden a la ganancia de peso, Bartoshuk cree que son la causa de la gordura y no su consecuencia. Investigaciones anteriores sugieren que las lesiones del gusto limitan la capacidad de la persona para disfrutar de ciertos sabores, e intensifican, en cambio, otros tipos de sensaciones orales, como la textura. Los alimentos grasos poseen una textura más cremosa que los pobres en grasas; a partir de ahí, Bartoshuk conjetura que las personas con lesiones en el gusto consumen mayor cantidad de alimentos grasos, para compensar la pérdida de sabor.

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