En los andares

Mujeres y varones tienen muy diferentes andares, y quienes les observan propenden a percibir que la marcha masculina es de acercamiento, mientras que la deambulación femenina parece indicar alejamiento.
Clot Carre
Mujeres y varones tienen muy diferentes andares, y quienes les observan propenden a percibir que la marcha masculina es de acercamiento, mientras que la deambulación femenina parece indicar alejamiento. Según se reseña en el número de septiembre de la revista Current Biology, se le pidió a voluntarios que adivinaran la dirección de movimiento de figuras constituidas por mapas de puntos, en las que la imagen del cuerpo del caminante queda reducida a unos pocos puntos situados en las articulaciones principales. Las figuras son iguales de frente y de espaldas, por lo que, en teoría, tanto se podría percibir que se aproximan como que se alejan del observador. Pero los voluntarios percibieron que el contoneo de caderas, con los codos hacia fuera, propio de andares femeninos, correspondían a una mujer que se aleja, mientras que percibieron un movimiento de aproximación en los andares neutros o masculinos. Los investigadores sugieren que, dado que los hombres pueden suponer una amenaza mayor, a nuestros antepasados les hubiera resultado ventajoso suponer que una figura masculina se dirigía hacia ellos, pues así el observador podría prepararse para huir o defenderse. Pero en su infancia, los humanos primitivos pudieron salir mejor librados suponiendo que una fémina --su madre, tal vez-- estaba alejándose, pues entonces tendrían necesariamente que seguirla.

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