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Raíces de la esquizofrenia

Un estudio ofrece pruebas robustas de que nuestro cerebro, de elevado consumo metabólico, pudo haber creado un subproducto nada feliz: los fallos energéticos pueden desembocar en esquizofrenia.
Clot Carre
Hoy, los cerebros son onerosos. Metabólicamente, se entiende. Gramo a gramo, el cerebro humano exige una ingente cantidad de energía para posibilitar el lenguaje y las habilidades sociales, que son de evolución reciente. Un estudio ofrece ahora pruebas robustas de que nuestro cerebro, de tan elevado consumo metabólico, pudo haber creado un subproducto nada feliz: los fallos energéticos pueden desembocar en esquizofrenia.


Se ignoran las causas exactas de la esquizofrenia, una enfermedad debilitante que se caracteriza por psicosis y graves deficiencias cognitivas. Hace años que se avanzó la tesis que la atribuía a un elevado metabolismo de nuestro cerebro, pero hasta ahora no se había ideado ninguna forma de verificarla.


En el nuevo estudio, una rara combinación de genética evolutiva y de medicina, investigadores de China, Alemania y Reino Unido, cotejaron la expresión de genes (el momento y lugar en que se hallan activos en nuestro cuerpo) y las concentraciones post-mortem de metabolitos en cerebros de personas sin esquizofrenia y las correspondientes a cerebros de chimpancés, macacos rhesus y humanos esquizofrénicos. Se determinó que los genes y los metabolitos que sufren alteración en la esquizofrenia dan señales de haber mutado rápidamente en la evolución humana reciente. Y lo más importante: están relacionados con el metabolismo energético.


Dado que estas mutaciones pudieron haber acontecido en tiempos recientes (a escala evolutiva), es posible que nuestra especie no haya podido todavía desarrollar soluciones para los problemas energéticos que se presenten. Así, al menos, opina Philipp Khaitovich, uno de los coautores del estudio, miembro del equipo Max Planck e Instituto de Biología Computacional de la Academia de Ciencias de China, de Shanghai. Khaitovich conjetura que el cerebro podría estar funcionando al límite de sus facultades de regulación energética, por lo que sería fácil algún fallo, como en el caso de la esquizofrenia.


Matthew Keller, de la Universidad de Colorado en Boulder y especialista en evolución del comportamiento, que no participó en el estudio, considera que éste pudiera comenzar a explicar por qué existe la esquizofrenia, pero no explica por qué ciertas personas presentan mayor predisposición que otras a la enfermedad.


Khaitovich está de acuerdo en que, si bien el trabajo es sólo un atisbo en los mecanismos responsables de las singulares facultades que poseemos, los hallazgos registrados sitúan al metabolismo en el centro de futuras investigaciones. Cuando comprendamos lo que confiere a nuestros cerebros su singularidad, podremos empezar a entender lo que falla y provoca la esquizofrenia.

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