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Actualidad científica

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  • Enero/Febrero 2019Nº 94
Encefaloscopio

Comportamiento social

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Dormir poco fomenta la sensación de soledad

La falta de sueño incrementa la conducta de aislamiento social 

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Después de una noche de insomnio, las personas suelen replegarse y sentirse solas, lo que a su vez las hace parecer menos atractivas. Incluso los individuos que han dormido suficiente se sienten más solos por el simple hecho de ver a una persona que ha trasnochado. Los neurólogos Eti Ben-Simon y Matthew Walker, de la Universidad de California en Berkeley, han publicado estos hallazgos en Nature Communications.

Según un estudio previo con unos 140 participantes, basta una noche de mal sueño para tener la sensación de que se está aislado y que no se tiene a nadie con quien hablar. Para constatar ese efecto, los investigadores pidieron a 18 adultos jóvenes sanos que durmieran una noche en casa y pasaran otra sin pegar ojo en el laboratorio. Para ello, los mantuvieron despiertos con todo tipo de actividades. A la mañana siguiente, los probandos debían indicar hasta qué distancia podían acercarse a ellos otras personas, tanto algunas que se hallaban en el labo­ratorio como otras que aparecían en una filmación acercándose a la cámara desde tres metros de ­distancia.

Tras una noche sin dormir, los participantes se mantuvieron, de promedio, un 15 por ciento más alejados de las demás personas. Por otro lado, en su cerebro aumentó la actividad de una red neuronal que se excita cuando alguien se aproxima de forma amenazante. En cambio, disminuía la de otra red que fomenta el interés por socializar. «Cuanto menos dormimos, menos queremos interactuar con los demás; por el contrario, rehuimos de la vida social, lo cual potencia las consecuencias interpersonales que provoca la falta de sueño», informa Walker.

Los investigadores realizaron un segundo experimento: mostraron a más de 1000 voluntarios grabaciones de los 18 participantes anteriores que después de la noche de sueño habitual y otra en vela, alternativamente, expresaban su opinión durante un minuto sobre diez preguntas frecuentes, por ejemplo, si todo el mundo debería ir a la universidad. Los espectadores desconocían que en la mitad de los vídeos, los entrevistados no habían pegado ojo la noche anterior. Estos parecían estar más solos y los espectadores se mostraron menos interesados en entablar contacto con ellos. Pero no solo eso: los «probandos espectadores» también se sentían más solos tras ver el vídeo de una persona cansada.

La falta de sueño, el contagio social y el círculo vicioso resultante podrían ser la causa del sentimiento de soledad cada vez más común en nuestras sociedades, apuntan los científicos. La sensación de soledad o aislamiento acorta la vida incluso más que la obesidad grave. Sin embargo, Walker apunta: «Una noche reparadora nos predispone a las relaciones con los demás y nos hace parecer de nuevo atractivos para las otras personas».

Fuente: Nature Communications, vol. 9, 3146, 2018

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