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1 de Septiembre de 2012
Inteligencia animal

La astucia de los crustáceos

La sorprendente complejidad de los sistemas de memoria de los cangrejos.
cortesía de martín berón de astrada / paBellón II, ciudad universitaria, buenos aires
El cangrejo Chasmagnatus granulatus lleva una vida fácil. Se pasa los días cavando en busca de alimento y tratando de evitar a su principal enemigo, la gaviota. Un experimento reciente ha mostrado que, a pesar de la simplicidad de su cerebro, este cangrejo posee una memoria sumamente refinada: es capaz de recordar el lugar del ataque de una gaviota y aprender a evitar esa área. En los mamíferos, para que se produzcan este tipo de conductas, son necesarias múltiples áreas cerebrales. C. Granulatus, en cambio, según un estudio publicado en el número de junio de 2011 del Journal of Neuroscience, lo consigue con solo unas pocas neuronas.
Neurocientíficos de la Universidad de Buenos Aires usaron cartulinas recortables que representaban gaviotas para poner a prueba las capacidades de memoria de los cangrejos. Hallaron que estos crustáceos reconocían las gaviotas de cartulina y se daban cuenta de que no resultaban amenazantes, incluso cuando aparecían en distintos sitios, lo que significaba que eran capaces de aplicar conocimientos aprendidos. Además, los cangrejos retuvieron información: reconocieron el recortable 24 horas después de la sesión de entrenamiento, signo distintivo de memoria a largo plazo en la mayoría de los animales, incluidos los humanos.
Los investigadores relacionaron la conducta de los cangrejos con las neuronas gigantes de la lóbula, un tipo de células cerebrales que se encuentran en los crustáceos. Los registros eléctricos mostraron que dichas células se volvían menos activas conforme el cangrejo se acostumbraba a la cartulina de gaviotas. Los investigadores sospechan que estas neuronas almacenan información acerca de estímulos (gaviotas) y que otro tipo de célula se ocupa de los detalles del contexto (ambiente). «Estos animales no tienen millones de neuronas, como los mamíferos y, sin embargo, realizan tareas realmente complejas», añade Julieta Sztarker, una de las autoras del estudio. Si los investigadores logran desentrañar el funcionamiento de la memoria en los animales más simples, explica Sztarker, tienen más probabilidades de entender el sistema nervioso humano, de mayor complejidad.

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