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1 de Septiembre de 2012
Percepción

Por la cara

El cerebro humano es capaz de identificar las caras. Sin embargo, las ilusiones pueden engañar su refinado "sentido de los rostros".

© Dreamstime / Zdenka Darula

Nuestro cerebro está exquisitamente sintonizado para percibir, reconocer y recordar caras. Podemos encontrar sin dificultad un rostro amigo entre docenas o centenares de semblantes en una calle transitada. Observamos nuestras recíprocas expresiones faciales en busca de señales de aprobación y reproche, amor y desdén. E incluso después de cartearnos o hablar por teléfono con alguien durante un largo período de tiempo, a menudo nos sentimos aliviados cuando conocemos a nuestro interlocutor en persona; al fin podemos ponerle cara a su nombre.

Las neuronas responsables del refinado «sentido de los rostros» yacen en una región cerebral concreta: la circunvolución fusiforme. Traumatismos o lesiones en dicha área dan lugar a una rara condición neurológica, la prosopagnosia o ceguera a los rostros. Los afectados son incapaces de identificar celebridades, familiares cercanos o incluso reconocerse a sí mismos ante un espejo. Sin embargo, incluso quienes somos buenos fisonomistas nos hallamos sujetos a numerosas ilusiones y sesgos en la percepción de caras.

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