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ARMIN STOCK, CENTRO ADOLF-WÚRTH DE WUZBURGO

Con el objetivo de medir la velocidad de las sensaciones nerviosas, el físico y médico galo Jacques-Arsène d'Arsonval ideó a finales del siglo XIX un dispositivo de medición especial: el cronómetro D'Arsonval. La esfera de este cronógrafo se dividía en cien partes iguales y su manecilla realizaba una vuelta completa en un segundo. De esta forma permitía leer intervalos de tiempo en centésimas de segundo. Si se aceleraba su funcionamiento, alcanzaba incluso una precisión de milisegundos.

Mediante la pequeña bola situada en uno de los extremos del interruptor de barra (flecha, en el PDF), el médico tocaba el brazo o la pierna del paciente. Ello interrumpía el flujo de corriente del electroimán, que desacoplaba la manecilla del cronómetro. El tiempo de medición empezaba a correr. En el momento en que el paciente percibía el contacto, apretaba el interruptor situado a la izquierda de la ilustración superior. El circuito se cerraba de nuevo y la manecilla se paraba.

Este método permitía a los facultativos determinar las regiones dañadas del cuerpo del paciente, además de diferenciar si un sujeto sufría una enfermedad de los nervios o si, como parte de la histeria, «aparentaba» un trastorno del movimiento o de la percepción.

El cronómetro D'Arsonval puede verse, junto a otros dispositivos, en la colección del Centro Adolf-Würth de Historia de la Psicología, sito en Wurzburgo.

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