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1 de Noviembre de 2013
Neurología

Infecciones neurológicas transmitidas por garrapatas

La picadura de estos parásitos puede causar borreliosis y encefalitis centroeuropea, enfermedades que en ocasiones dañan el sistema nervioso central.

FOTOLIA / ASTENDAL

Una excursión por la Selva Negra terminó con la vida de Alexander S. (nombre ficticio). Todo empezó de un modo sutil. Después de unas cortas vacaciones, en las que se aventuró por el sotobosque en busca de magníficos ejemplares de setas, le sorprendió un repentino malestar: sufría dolores de cabeza, tenía fiebre y se sentía indispuesto. ¿Se habría intoxicado con alguna de las setas? Por suerte, al cabo de tres días, todo parecía volver a la normalidad. No obstante, dos días más tarde, los síntomas regresaron. Ingresó de urgencias en la clínica con una grave encefalitis. Al día siguiente, el organismo del paciente se colapsó y cayó en coma, estado del que despertó una semana después. Aunque su cerebro volvía a funcionar, Alexander no podía hablar ni moverse. Durante cinco años vivió en esta situación, hasta que un apagón eléctrico paralizó su respirador artificial, provocándole la muerte.

Alexander S. contrajo una encefalitis por garrapata o centroeuropea (TBE, por sus siglas en inglés). Junto con la borreliosis, la TBE pertenece a las enfermedades más comunes que se transmiten a las personas a través de los ácaros. Ambas patologías afectan al cerebro y al sistema nervioso. En los casos más graves causan daños irreversibles; incluso la muerte.

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