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1 de Noviembre de 2013
Entrevista

«Nuestros genes buscan el entorno más conveniente»

Frank M. Spinath, de la Universidad de Saarbrücken, es uno de los genetistas conductuales más destacados en Alemania. Afirma que gran parte de las capacidades intelectuales son innatas, aunque no determinantes.

GEHIRN UND GEIST / FLORIAN MERDES

Profesor Spinath, ¿se hereda la inteligencia?
No cabe duda de que la inteligencia, en gran medida, se hereda. De todos modos, debe aclararse esta afirmación, ya que, en los últimos años, un gran malentendido ha estado envenenando el debate sobre la parte heredada o adquirida de las capacidades cognitivas. Heredable a menudo se equipara con inalterable o predestinado. Así, muchas personas entienden bajo el concepto de influencia genética que los genes se ocupan de que una característica personal determinada no pueda cambiar, independientemente de las experiencias de cada uno a lo largo de la vida. Esto carece de sentido.

Entonces, ¿qué significa la herencia cuando hablamos de inteligencia?
La herencia describe la participación de los factores genéticos en las diferencias entre personas. En la investigación de genética y ambiente no nos centramos en características individuales de la inteligencia, sino que examinamos las diferencias de numerosos individuos. Resulta muy distinto analizar la variabilidad de los valores del cociente intelectual de muchos individuos a preguntarse si un cociente intelectual se debe a las experiencias vitales o a un factor genético. Esto último no puede investigarse de manera sistemática. La ciencia no avala la idea de que los genes establezcan el destino de nuestra capacidad intelectual. Hoy en día sabemos que la herencia y el ambiente cooperan en múltiples aspectos. Los genes, según las condiciones de vida, se activan o desactivan; a su vez, las características heredadas influyen en determinadas condiciones del entorno. Este entramado es indisoluble.

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