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1 de Noviembre de 2013
Neuropsicología del desarrollo

Trastornos mentales en la adolescencia

En la transición de la infancia a la edad adulta son frecuentes los trastornos psíquicos. Al parecer, la reestructuración del cerebro y los cambios hormonales alteran el equilibrio psicológico de los adolescentes.

CAROLIN WANITZEK

En síntesis

Según las estadísticas, alrededor de la mitad de los trastornos psíquicos comienzan durante la pubertad.

El particular riesgo que corren los adolescentes se atribuye a los cambios neuronales y hormonales que acontecen a esa edad.

Una disminución superior a la media del volumen cerebral y un retardo en la maduración de la corteza frontal son algunos de los factores de riesgo.

Ayer era un niño cariñoso, hoy un adolescente con mal genio. Hacerse adulto no resulta sencillo. En la adolescencia, es decir, de los 10 a los 20 años, ocurren una serie de cambios con consecuencias importantes. El púber no solo experimenta dramáticos cambios corporales; también su humor se torna con frecuencia inestable e imprevisible. En cierto modo, las oscilaciones en el estado de ánimo y la exacerbación de la emotividad son normales a esta edad. Pero alrededor del 10 o 15 por ciento de los adolescentes desarrollan dolencias psíquicas, entre ellas, depresiones, trastornos de ansiedad o esquizofrenia.

Jürgen Margraf, de la Universidad del Ruhr en Bochum, además de otros expertos, opina que la mitad de los trastornos psicológicos se inician antes de los 14 años, porcentaje que asciende a tres cuartas partes de los casos si se alarga el factor edad hasta los 24 años. Ante este acúmulo de problemas psíquicos en la edad juvenil, los investigadores se afanan en encontrar las causas.

Se sabe desde hace tiempo que en la pubertad el cerebro experimenta cambios importantes [véase «Adiós a la infancia», por S. Herculano-Houzel, en este mismo número]. La corteza cerebral crece de forma continua hasta los 12 años; después, el volumen de la sustancia gris disminuye hasta los primeros años de la edad adulta. De esta manera, el cerebro experimenta una especie de reajuste: el cableado neuronal va cambiando de forma progresiva su conformación, elimina las conexiones que ya no sirven y refuerza las útiles.

Parece que en la esquizofrenia este proceso se perturba. Durante la adolescencia suelen empezar las alucinaciones y limitaciones mentales frecuentes en este trastorno. Mediante varios estudios, Jay Giedd, del Instituto Nacional de la Salud Mental en Bethesda, y su equipo constataron que los afectados presentaban una pérdida de sustancia cerebral superior a la media, sobre todo en cuanto a la corteza frontal. Esta reducción es varias veces superior a la que muestra el cerebro de púberes sanos.

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