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1 de Noviembre de 2013
Psiquiatría

Un tic diferente

El síndrome de Tourette comporta a menudo un rechazo social por la conducta poco convencional y llamativa de quien lo sufre. Una posible causa de sus tics o movimientos convulsivos repetitivos se encuentra en una alteración durante el desarrollo cerebral.

GEHIRN UND GEIST / DANIELA LEITNER

En síntesis

El síndrome de Tourette constituye uno de los trastornos neuropsiquiátricos más frecuentes. Se caracteriza por tics motores y verbales.

Los primeros síntomas aparecen durante la infancia; tras la pubertad suelen disminuir.

Al parecer, se trata de un trastorno relacionado con una alteración en el desarrollo cerebral.

Daniel Weber impulsa la mandíbula inferior hacia un lado. Sucede una y otra vez, aunque él no quiera, pues le resulta casi imposible detener el movimiento masticatorio. Según comenta, es como si se sintiese forzado a ello. Aunque hace solo unos meses que este treintañero muestra semejante conducta, sufre dolor en la articulación mandibular y sus dientes están marcados por el desgaste que le ocasiona el constante roce de las estructuras dentales. Las miradas insensibles de los que se mofan y los susurros indiscretos a sus espaldas hacen que se sienta aún peor.

Hace unos tres años que Weber se acercó a nuestra consulta para los trastornos motores en niños y adultos de la Clínica Universitaria de Hamburgo-Eppendorf. En seguida salió a la luz el motivo de su visita: desde la infancia le resulta difícil controlar una serie de movimientos. Por momentos «debe» girar los ojos, echar la cabeza hacia atrás con brusquedad o dibujar muecas con la cara. En otras ocasiones aúlla como un perro; a continuación suelta improperios. De cuando en cuando toquetea objetos con la mano o la frente sin parar, hasta que tiene la sensación de que ya es suficiente. En breve, sufre tics.

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