Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Septiembre de 2018
Cognición

Afantasía: sin capacidad de imaginar

A algunas personas les resulta imposible representar con imágenes en su mente algo o alguien, aunque se trate de un amigo íntimo o de su propia vivienda.

Quienes no logran reproducir mentalmente la imagen de personas o cosas podrían sufrir afantasía. [ISTOCK / VICTOR_TONGDEE]

En síntesis

Algunas personas no pueden acceder mentalmente a las imágenes ni siquiera de lugares familiares ni de la cara de los miembros de su familia. Los científicos hablan en este caso de «afantasía».

La mayoría de los estudios que se ocupan de este fenómeno se basan en las experiencias subjetivas de los afectados. Pero los test cognitivos y los escáneres neuronales indican asimismo que las personas con afantasía se diferencian de los demás en cuanto a su poder de imaginación.

No obstante, al parecer la afantasía no tiene nada que ver con la falta de imaginación: muchos afectados también se dedican con éxito a profesiones creativas. En ocasiones recurren a ayudas para compensar la ausencia de ojo interior.

Cuando, hace 12 años, entró un nuevo paciente en la consulta de Adam Zeman, neurólogo en la Universidad de Exeter y experto en la memoria y los trastornos del sueño, poco podía pensar en los derroteros que tomaría aquel caso. MX, nombre que recibiría el sujeto en estudios posteriores, puso en el foco de atención un fenómeno que hasta entonces había sido pasado por alto: la afantasía.

En esta primera visita, MX, de 65 años de edad, explicó al desconcertado neurólogo que no podía representar en la mente la imagen de los amigos, familiares, ni de ninguno de los lugares en los que había estado. A MX, topógrafo de profesión, le apasionaba leer novelas y estaba acostumbrado a deleitarse en un mundo de fantasía antes de acostarse, pero tras una reciente operación de corazón, en la que es probable que sufriera un ictus leve, la visión de su ojo interior había quedado deteriorada.

Para encontrar el origen del problema, Zeman evaluó la capacidad de representación del paciente con distintos métodos. Entre otras cosas, le preguntó qué tiene un tono verde más claro: la hierba o los abetos. Ante tal pregunta, la mayoría de las personas se hacen una imagen mental de las dos opciones y deciden la respuesta. MX contestó correctamente que los abetos son más oscuros que la hierba, pero insistió en que no había obtenido ninguna imagen interior para ayudarse. «Simplemente, sabía la respuesta», contestó.

En un test de rotación mental, MX mostró particularidades mensurables. Aunque lograba reconocer un objeto geométrico tridimensional después de rotarlo sobre su propio eje, necesitaba más tiempo que otros sujetos. Además, su tiempo de respuesta no dependía, en contraste con el grupo de control, de cuánto hacía el científico rotar el objeto.

Una evaluación mediante tomografía por resonancia magnética funcional (RMf) demostró, finalmente, la incapacidad de representar mediante imágenes mentales los objetos y las personas, como aseguraba el propio paciente. Cuando se pide a alguien que visualice una persona, un lugar o un objeto, normalmente se activa una red de diversas regiones cerebrales: algunas participan en la toma de decisiones y otras se hallan conectadas, según los científicos, con las funciones de la memoria o la visión. En el caso de MX, las áreas visuales permanecían mudas; en cambio, las áreas responsables, entre otras funciones, de la toma de decisiones y la predicción de errores trabajaban más. Zeman no se había encontrado nunca antes con un caso similar. Tampoco se habían publicado muchos estudios sobre la falta de capacidad para representar en la mente imágenes de personas u objetos.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.