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Wolfgang Prinz, Leipzig: La imagen que abre mi artículo «Teorías de la consciencia» [Mente y Cerebro n.o 90, 2018] lleva a la confusión, según he podido constatar a partir de los comentarios de diversos lectores. Por un lado, se ve a una persona reflejada en el espejo; por otro, la frase que acompaña a la imagen sugiere que la consciencia podría originarse a partir del reflejo de nuestros actos en los demás, es decir, en otro individuo diferente a nosotros. Como observadores, el autorretrato en cuestión (debajo), realizado por el pintor austriaco Johannes Gumpp en 1646, nos muestra que el artista, cuando se mira al espejo, ve, desde la propia perspectiva, su rostro que le mira. De esta manera, pinta lo que ve: una cara que mira al observador. En este sentido, el cuadro ofrece una representación del propio yo en un espejo físico, pero no el siguiente peldaño: la autorrepresentación a partir del reflejo en los demás. En otras palabras, en vez de un acto de reflejo social, la pintura de Gumpp ilustra una fase anterior: el espejo como metáfora para la autorrepresentación.

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