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  • Septiembre/Octubre 2018Nº 92
Encefaloscopio

Aprendizaje

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Los niños con buena memoria calculan con los dedos

Los escolares con una mayor memoria operativa usan una estrategia más eficaz para contar con los dedos de la mano.

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Cuando los escolares cuentan ayudándose de los dedos, los adultos suelen lanzarles una mirada crítica. Persiste el prejuicio de que este procedimiento augura futuros problemas con las matemáticas. Sin embargo, el resultado de una investigación llevada a cabo por Justine Dupont-Boime y Catherine Thevenot, de las universidades de Ginebra y de Lausana, respectivamente, rompe con dicho tópico: los niños de seis años con una buena memoria operativa resuelven ejercicios de cálculo contando con los dedos; de hecho, saben el mejor modo de usar esta estrategia.

Las investigadoras pidieron a 84 niños, de ambos sexos y con edades comprendidas entre los cinco y seis años, que resolvieran sumas sencillas. Utilizaron una cámara oculta para comprobar si se servían de los dedos para contar. A estos niños no se les había animado nunca antes a emplear este método, pero tampoco se les había prohibido. Dupont-Boime y Thevenot evaluaron, además, la memoria operativa o de trabajo de los probandos, es decir, su capacidad para almacenar datos a corto plazo y procesarlos.

Confirmaron que 52 niños habían contado con los dedos, 47 de ellos incluso en operaciones que sumaban más de diez. Las psicólogas hallaron también una relación positiva entre calcular con los dedos, la capacidad de memoria y el número de respuestas correctas. De esta manera, los niños con mayor memoria operativa y que mostraban un mejor rendimiento en el ejercicio de sumas tendían a utilizar una estrategia de cálculo más eficaz con los dedos. Al contrario que otros sujetos de su misma edad, que se esforzaban por representar ambos sumandos con las manos y empezaban a contar desde la primera cifra de la adición, ellos comenzaban a contar solo a partir del segundo sumando. Por ejemplo, en el caso de la suma de siete más cuatro, partían del número siete y sumaban cuatro dedos a esa cantidad.

Dupont-Boime y Thevenot sospechan que a los niños con una capacidad de memoria operativa menor les cuesta más aplicar tal estrategia. Asimismo, sugieren que incluso los alumnos que, al inicio, presentan más dificultades con las matemáticas podrían beneficiarse de este procedimiento si se les enseña a contar con los dedos durante los primeros años de escolarización; sobre todo, si se les explica la estrategia que parece más útil para resolver los ejercicios de cálculo con las manos.

Fuente: Journal of Cognitive Psychology, vol. 30, n.o 1, págs. 35-42, 2018

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