Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Septiembre/Octubre 2018Nº 92
Avances

NEUROPSIQUIATRÍA

No existen dos neuronas genéticamente idénticas

La composición genética de una célula cerebral difiere de la de todas las demás. Esta observación puede contribuir a la investigación de las enfermedades psiquiátricas.

Menear

En los últimos decenios, se han buscado con ahínco las raíces genéticas de los trastornos neurológicos, desde la esquizofrenia al autismo. Pero los genes que se han aislado hasta ahora solo han proporcionado indicaciones básicas. En el caso del autismo, por ejemplo, los factores genéticos más notables identificados logran explicar únicamente un reducido porcentaje de todos los casos.

Gran parte de estos fracasos se debe a que las mutaciones clave que elevan el riesgo de enfermedad son más bien raras, porque su transferencia a la progenie es menos probable. Las mutaciones más comunes confieren riesgos pequeños (aunque su importancia no sea nada despreciable cuando se evalúan sobre toda una población). Hay otros lugares donde buscar el riesgo que falta, y uno de ellos ha aflorado recientemente. El hallazgo parece invalidar uno de los principios de la biología y apasiona a muchos investigadores, pues abre una vía de indagación totalmente nueva.

El dogma vigente sostiene que, si bien todas las células del organismo contienen su propio ADN, las instrucciones genéticas de cada núcleo celular son idénticas. Investigaciones recientes han demostrado que esta presunción es errónea. Existen varias fuentes de mutación espontánea en células somáticas (no sexuales), y en consecuencia, cada individuo contiene una multitud de genomas, fenómeno conocido como mosaicismo somático. «Hace diez años, semejante idea se habría tenido por ciencia ficción», asegura James Eberwine, bioquímico de la Universidad de Pensilvania. «Se nos ha enseñado que cada célula [de un organismo] tiene el mismo ADN, pero eso no es cierto.» Existen razones para pensar que el mosaicismo somático puede revestir una importancia destacada en el cerebro, sobre todo, porque los genes neuronales son muy activos.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados