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  • Septiembre/Octubre 2018Nº 92
Ilusiones

Ilusiones

¿Por qué las ilusiones se hacen virales?

Las imágenes que invitan al debate triunfan en las redes sociales.

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El novelista, poeta, artista, ensayista y uno de los representantes de la generación beat William S. Burroughs (1914-1997) imaginó que el lenguaje podría convertirse en un arma a través de su forma de autorreproducir la transmisión de información, en la que «la palabra es virus». Richard Dawkins, etólogo y biólogo evolutivo, se apoyó en este concepto para describir ideas virales, «memes», equivalentes a genes, porque ambos evolucionan como entes autorreproductivos de transmisión de información (aunque los memes carecen de soporte tangible, mientras que la transmisión de genes tiene un soporte molecular). También las ilusiones virales son memes: constituyen preceptos fascinantes que se propagan como los virus por nuestra cultura. Y cuanto más chocante sea la ilusión, tanto mayor es su potencia de autorreplicación viral.

Todas las ilusiones son intrínsecamente capaces de tornarse en meme, porque ejemplifican una disociación entre la realidad material y la propia percepción, y como tales, tienden a despertar mayor interés entre los in­ter­nau­tas que las observaciones corrientes, en las que concuerda la experiencia con el mundo físico. Las ilusiones proporcionan jugosos temas de conversación junto a la máquina de café de la oficina, en las cenas con amigos o la familia, y sobre todo, para el chateo en Twitter, Instagram o Facebook. De ahí que ciertas de ellas adquieran mayor difusión y ofrezcan más motivos para el debate o la sobremesa.

Existen docenas de ilusiones clásicas, entre ellas, el triángulo de Penrose o la ilusión de Müller-Lyer, a las que podríamos llamar «memes con piernas»: desfilan, año tras año, en los cursos de introducción a la psicología, para que los estudiantes se convenzan de que el mundo que perciben se funda más en la organización de su mente que en la realidad estricta. Si muchas de estas ilusiones clásicas se han convertido en memes es porque se citan con mayor frecuencia en clases y textos de psicología. Su importancia histórica y científica depende mucho de su índice de viralidad. De haber sido descubiertas en nuestros días, posiblemente no nos engancharían con tanta fuerza como ciertas ilusiones virales descubiertas en el nuevo milenio.

Y nos preguntamos: ¿a qué se debe que una ilusión se torne viral en las redes sociales? Las ilusiones virales recientes pertenecen, al menos, a una de dos categorías: por un lado, son inherentemente ambiguas, por otro, generan disenso en la percepción. También pueden cumplir ambas condiciones. Al parecer, en las ilusiones visuales, lo que promueve su gran difusión por las redes es la discrepante percepción de una misma imagen por observadores diferentes; sobre todo, cuando dos o más personas que utilizan un mismo dispositivo o forma de presentación interpretan de modo distinto una misma imagen. Cuanto mayor sea el desacuerdo, mejor. Tal vez sintamos que la forma en que experimentamos una determinada ilusión nos asigna a una nueva categoría de personas hasta entonces desconocida (un endogrupo al que ignorábamos que pertenecíamos), en contraste con un exogrupo, que sostiene una opinión diferente. Las ilusiones virales, en este sentido, pueden funcionar como un emblema de lo que somos, incluso aunque no sepamos exactamente lo que esto significa.

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