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  • Julio/Agosto 2018Nº 91

Psicología

Las cualidades de la resiliencia

Algunas personas son capaces de adaptarse a las situaciones estresantes o adversas de manera positiva. ¿Cómo lo consiguen? Aunque la resistencia mental viene en parte determinada desde el nacimiento, también ­podemos estimularla y moldearla.

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Durante los 15 años que duró el régimen de Nicolae Ceausescu —presidente de Rumanía entre 1974 y 1989—, gran parte de la población del país empobreció. Pero también se disparó el número de habitantes a causa del decreto que impuso Ceausescu en interés de favorecer el aumento demográfico. Se prohibieron el uso de métodos anticonceptivos, la educación sexual y el aborto. Como consecuencia, cada vez más bebés nacían en circunstancias precarias. Los orfanatos rumanos se llenaron de niños cuyos padres no podían o no querían hacerse cargo de ellos. Según se estima, más de 100.000 niños vivieron esa situación.

Las condiciones eran con frecuencia extremas. No solo faltaba alimento y ropa; también escaseaba el contacto personal y la atención humana. Cada cuidador debía encargarse de unos 30 niños. Estos apenas mantenían contacto con otras personas; tampoco se los estimulaba ni se les ofrecía juguetes ni momentos de juego. Su desarrollo emocional y mental casi no se tenía en consideración. Este tipo de privaciones conllevan a menudo repercusiones físicas y psíquicas para el niño, las cuales pueden perdurar hasta la edad adulta.

Tras el derrocamiento del dictador, muchos huérfanos rumanos fueron adoptados por familias del oeste de Europa. Michael Rutter y Edmund Sonuga-Barke, del King College de Londres, iniciaron a principios de los años noventa del siglo xx el seguimiento de 144 huérfanos del total de 324 que habían llegado a Gran Bretaña, con el fin de investigar su desarrollo.

Todos ellos —entre los que se encontraban 21 niños rumanos de entornos pobres pero que no habían vivido en orfanatos— habían sido adoptados antes de los 5 años de edad. El equipo dirigido por Rutter y Sonuga-Barke exploró el estado de desarrollo de los pequeños al poco tiempo de llegar a su nuevo hogar. A los 11 y 15 años les volvieron a encuestar y a realizar pruebas psicológicas. Alrededor de tres cuartas partes de los sujetos continuaron participando en estas exploraciones hasta cumplidos los 22 e incluso los 25 años. Este extraordinario experimento natural permitió estudiar los efectos de la privacióntemprana de estímulos ambientales y afectivos desde la infancia hasta la adolescencia.

El principal hallazgo que destacaron los investigadores fue que, a pesar de las privaciones que habían sufrido estos niños durante los primeros años de vida, muchos se desarrollaban de manera sorprendentemente normal. La mayoría finalizaba la escolaridad, cursaba una formación profesional, tenía un círculo de amistades estable y era mentalmente resistente. Sin embargo, alrededor de una cuarta parte de los que habían pasado más de seis meses en el orfanato mostraba entre los 11 y los 14 años problemas de atención y dificultades en la escuela. Algunos tuvieron que solicitar asesoramiento psicosocial, y más de un tercio seguía buscando trabajo a la edad de 20 años. A pesar de todo, uno de cada cinco se desarrollaba sin problemas y se convertía en un adulto sano y exitoso.

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