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  • Mente y Cerebro
  • Julio/Agosto 2018Nº 91
Avances

Neurología

Limitaciones en la función reparadora de la hormona de crecimiento

Tras una lesión cerebral, existe una ventana de tiempo en que la hormona de crecimiento resulta ineficaz en la reparación del daño, según se ha comprobado en ratas.

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La hormona de crecimiento (GH) desempeña un papel clave en el desarrollo cerebral del feto y del bebé hasta los dos años de edad. Tradicionalmente se ha considerado que la GH se produce en la hipófisis anterior; sin embargo, desde hace tiempo sabemos que esta hormona se produce prácticamente en todos los tejidos, donde cumple funciones autoparacrinas de muy diverso tipo (metabolismo, proliferación y supervivencia celular, protección mitocondrial, etcétera).

Hoy también sabemos que esta hormona lleva a cabo un amplio espectro de funciones, entre las que destacan la protección y la reparación de los sistemas nervioso (central y periférico), cardiovascular y hematopoyético. Por ello, la expresión del receptor de GH aumenta con rapidez y en gran manera cuando se produce una lesión cerebral. El objetivo de ese aumento del receptor es «estar preparado» para responder a la hormona en la reparación del daño.

Sobre estas bases, nuestro grupo, y otros, han tratado con GH y programas de rehabilitación a cientos de pacientes que presentaban alteraciones cerebrales de distinto origen, en quienes se han obtenido resultados considerados impensables con los clásicos métodos de rehabilitación, tanto por el tiempo transcurrido tras el daño como por la magnitud de este.

En la investigación que publicamos este año en la revista Neural Plasticity, continuación de nuestro estudio de 2013 aparecido en Behavioral Brain Research, tratamos de profundizar en los mecanismos por los que la GH actúa en la reparación cerebral, así como averiguar si existe un tiempo «crítico» para que las acciones de la hormona se manifiesten. Nuestros datos demuestran que así es.

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