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Actualidad científica

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  • Julio/Agosto 2018Nº 91
Encefaloscopio

Alimentación

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Pérdidas cognitivas por exceso de sal

Demuestran en ratones que un consumo excesivo de sal reduce la irrigación sanguínea y la capacidad cognitiva.

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Los ratones que consumen sal en exceso presentan carencias cognitivas, según han constatado neurocientíficos dirigidos por Constantino Iadecola, de la Escuela de Medicina Weill Cornell en Nueva York. El equipo añadió entre un 4 y un 8 por ciento más de sal a la comida de los roedores de manera regular durante un período prolongado de tiempo. Esta cantidad corresponde aproximadamente a entre 8 y 16 veces más sal de la que estos animales acostumbran a ingerir. Se trata de un valor que los humanos amantes de la comida salada pueden alcanzar perfectamente.

Tras cuatro semanas con esta alimentación, Iadecola y sus colaboradores observaron que el cerebro de los ratones mostraba una irrigación sanguínea menor. Transcurridas ocho semanas más, los roedores distinguían peor los objetos conocidos de los desconocidos y su sentido de la orientación también se veía afectado. Por el contrario, los roedores que se habían alimentado con la dieta habitual, es decir, sin el suplemento de sal, no mostraban ninguna alteración.

Asimismo, los neurocientíficos descubrieron ­indicios de que la alimentación salada aumentaba el número de linfocitos T en el intestino delgado. Estas células liberan la sustancia proinflamatoria interleu­cina-17, la cual se acumula en el plasma sanguíneo y ­altera el funcionamiento de las células endoteliales. Estas últimas revisten la cara interior de los vasos ­sanguíneos y desempeñan un papel importante en la regulación de la presión ­arterial.

Los investigadores sugieren que la sal podría tener efectos similares en las personas. Otros experimentos del equipo han revelado que las células endoteliales del cerebro humano también son sensibles a la interleucina-17. Además, los estudios previos han relacionado la alimentación rica en sal con la presión arterial elevada, las enfermedades cardiovasculares y los infartos. Con todo, no se saben con certeza los efectos a largo plazo del consumo excesivo de sal.

Fuente: Nature Neuroscience, 10.1038/­s41593-017-0059-z, 2018

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