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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2008Nº 28

Inteligencia artificial

¿Pensamientos de silicio?

Los diseños informáticos buscan ahora inspiración en las redes neuronales de los humanos. Pero, ¿llegarán las máquinas, algún día, a pensar de verdad?

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¿Cuánto tarda usted en efectuar 3.456.732 + 2.245.678? ¿Diez segundos? No está mal... para un humano. Un ordenador personal de tipo medio efectúa esa operación en 0,000.000.018 segundos. ¿Y qué nos dice usted de su memoria? ¿Es capaz de retener una lista de la compra de 10 artículos? ¿20, tal vez? Compare esos resultados con los 125 millones que puede memorizar un ordenador doméstico.

En cambio, los ordenadores son auténticos tarugos cuando han de habérselas con rostros, que las personas reconocemos al instante. Las máquinas carecen de creatividad para dar con ideas nuevas; no tienen sentimientos ni los gratos recuerdos de su juventud. Pese a ello, avances técnicos recientes están estrechando el golfo que separa a los cerebros humanos de los microcircuitos. En la Universidad de Stanford, varios equipos de bioingenieros están reproduciendo sobre microchips el complejo procesamiento en paralelo de las redes neuronales. Otro desarrollo —un robot bautizado Darwin VII— dispone de una cámara y de un juego de mordazas de metal, lo que le permite interactuar con su medio y aprender, como hacen los animales jóvenes. E investigadores del Instituto de Neurociencias de La Jolla, en California, han tomado, como modelos para el cerebro de Darwin, los de la rata y el mono.

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