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  • Enero/Febrero 2008Nº 28

Delincuencia

Violencia sexual

No deja de resultar sorprendente que dos términos tan antitéticos como violencia (que supone destrucción) y sexual (que supone acercamiento y cariño) puedan ir, en algunas ocasiones, juntos.
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Las agresiones sexuales se refieren a conductas sexuales impuestas coactivamente a la víctima, bien porque el destinatario sea inadecuado (por ejemplo, los niños en el caso de la pedofilia o del abuso sexual intrafamiliar) o porque la conducta sea violenta en sí misma (por ejemplo, la violación).
No se trata siempre de una violencia ejercida por una persona desconocida para la víctima. En ocasiones, los agresores sexuales pueden ser personas cercanas a la víctima que, aprovechándose de esa relación de cercanía, abusan de su confianza y pueden imponerle una relación que ella no desea.

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