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1 de Enero de 2014
Psiquiatría

Estimulación cerebral profunda para tratar la anorexia resistente

La aplicación de corriente eléctrica en el lóbulo cingular subcalloso podría contribuir al tratamiento de ciertos trastornos de la alimentación.

DE LIPSMAN, ET AL. EN THE LANCET, VOL. 381, PÁGS. 1361-1370, 2013.

La anorexia nerviosa afecta por lo general a adolescentes (en su mayoría mujeres) sin problemas aparentes: son buenas estudiantes, disciplinadas y provienen de familias solventes. Quienes la padecen comienzan a perder peso de forma alarmante, manifiestan un miedo irracional a engordar, perciben una imagen distorsionada de su propio cuerpo y se sienten satisfechas cuando consiguen controlar su apetito. Pero ¿qué causa el trastorno?

Hasta ahora, la investigación ha aportado diferentes hipótesis sobre el origen de la anorexia nerviosa. Entre ellas destacan la existencia de un componente genético (se ha observado una mayor incidencia en ciertos grupos familiares), además de aspectos psicológicos. Las pacientes suelen presentar una personalidad obsesiva, un alto grado de perfeccionismo y una baja autoestima. A ello se suma la influencia del ambiente (la asociación entre delgadez y belleza) y ciertas alteraciones neuroendocrinas. Es el caso de una disfunción en el neurotransmisor serotonina, aunque se desconoce si ello es consecuencia o causa de la enfermedad.

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